(modificado de  hombre geológico)

El Mediterráneo, es un resto del antiguo Océano Tetis, un gigantesco mar interior que tenía Pangea. Con sus 2,5 millones de kilómetros cuadrados de superficie es el tercer mar más grandes del planeta (sin contar océanos), con una profundidad media de 1430 m y una profundidad máxima de 5.267 m (Fosa Calypso, en Grecia). Con estos datos es difícil pensar que el Mediterráneo pudiera llegar a evaporarse casi por completo, pero así ocurrió hace menos de seis millones de años durante el Messiniense, provocando una crisis ambiental sin precedentes en toda la cuenca bañada por este mar.

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Ilustración geográfica de cómo pudo ser la cuenca del Mediterráneo durante la crisis de salinidad del Messiniense (fuente: Ledesma Rubio, 2005)

La Crisis de Salinidad del Messiniense, como se llama a este suceso tan llamativo, ocurrió hace unos 5-6 Ma, durante el Mioceno. Entonces los continentes aún no tenían la disposición actual, ni eran exactamente igual, aunque su geografía ya se iba aproximando a la actual: El Istmo de Panamá aún no había emergido en el Caribe, por lo que Norteamérica y Sudamérica aún eran continentes separados , y en la región del Mediterráneo la comunicación con el Atlántico era bien diferente respecto a la dinámica oceánica actual.

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En el Mioceno la posición de los continentes era muy similar a la actual aunque con notables diferencias, entre ellas que el Mar Rojo aún no se había abierto y el Istmo de Panamá todavía no se había cerrado (fuente: jan.ucc.nau.edu)

El modelo de circulación oceánica actual

El Mediterráneo es un mar y el Atlántico un océano, y como un océano es mayor se suele suponer que es el mar el que aporta aguas al segundo. Pero esto no tiene porqué ser así. Hay que tener en cuenta que el Mediterráneo, como resto del antiguo océano Tetis que se desarrolló entre las masas de tierra del supercontinente de Pangea, tiene una edad que que se remonta al Paleozóico, mientras que el Atlántico inició su historia en el Jurásico, cuando Pangea ya había empezado a romperse. Por tanto, el Mediterráneo es más antiguo que el Atlántico, ¿pero eso quiere decir que el Atlántico trasvasa agua al Mediterráneo? No necesariamente. ¿Y es posible que un océano sea el que trasvasa agua a un mar?  Eso es precisamente lo que ocurre en el Mediterráneo, aunque el motivo no nada tiene que ver con las diferencias en edadesentre ambas cuencas sino otra cuestión más sencilla: el balance de su masa de agua.

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Imagen ilustrativa del movimiento de las corrientes superficiales en el Estrecho de Gibraltar, donde se puede ver que el océano Atlántico trasvase agua al Mediterráneo y no al revés (fotograma del video de youtube Ocean current flows around the Mediterranean Sea and Atlantic)

El Mediterráneo, al estar en una latitud de 30-45º N, tiene un régimen hídrico negativo, y es que en esta región se evapora más agua de la que entra por lluvias o por la descarga de los diferentes ríos que vierten al mar (a pesar de tener entre ellos al Nilo, que con sus 2.830 metros cúbicos por segundo es el río más caudaloso del Mediterráneo). Por este motivo las aguas del Mediterráneo tienen una salinidad relativamente alta (3’6-3’9%, o lo que es lo mismo, 36-39 g/kg) en comparación con la salinidad del Atlántico (3’3-3’7%). Al ser un mar abierto, el Mediterráneo (con aportes de agua regulares del Atlántico) no llega a los valores extremos de salinidad del Mar Muerto (>30%). No obstante, la  diferencia de salinidad entre el agua del Mediterráneo y el Atlántico es crucial para entender el patrón de circulación entre ambas masas de agua: el agua salina es más densa que el agua dulce, por lo que las aguas del Mediterráneo van a circular por debajo de las aguas del Atlántico.

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Salinidad media anual en la superficie del planeta (fuente: World Ocean Atlas 2009). Como se puede ver, la región con mayor salinidad es la tropical, y dentro de ella destacan especialmente por ser los únicos lugares con colores rojos (más de 38 g/kg) los mares Mediterráneo y Rojo.

Pero no solo hay que tener en cuenta los gradientes de salinidad, ya que al existir comunicación entre ambas masas de agua inevitablemente se produce un intercambio de aguas entre ambos. ¿Pero cómo es ese intercambio? La mayor salinidad del Mediterráneo hace que sus aguas se hundan, por lo que es necesario que llegue agua de algún lugar para que compense ese hundimiento. Y esta procede del Atlántico: a través del Estrecho de Gibraltar existe una corriente de agua superficial desde el océano al Mediterráneo. Para mantener el equilibrio se produce una corriente  que circula en profundidad en sentido contrario y que hace que la región atlántica próxima al Mediterráneo tenga mayor salinidad que el resto del océano (como se puede ver en la imagen de arriba). A este tipo de circulación caracteriza por entrada de agua superficial y salida de agua profunda salina, se la conoce como circulación antiestuarina, y es muy importante para comprender lo que ocurrió en el Mioceno, ya que la entrada de aguas atlánticas actualmente es crucial para compensar ese régimen hídrico negativo del Mediterráneo que antes mencionábamos.

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Esquema simplificado de cómo es la corriente antiestuarina entre el Atlántico y el Mediterráneo (fuente: hombre geológico)

La crisis de salinidad

Durante el Mioceno, hace unos 9 Ma,  al oeste del Mediterráneo existían tres continentes: la parte más meridional de Europa, la del Microcontinente Mesomediterráneo y África. Así,  la comunicación entre el  Mediterráneo y el Atlántico no se hacía por el Estrecho de Gibraltar, que no existía, sino por dos estrechos. El primero y más septentrional era el Estrecho Norbético, que separaba el sur de Iberia del norte del continente Mesomediterráneo y que actualmente coincide con la Cuenca del Guadalquivir. El segundo era el Estrecho Sur-Rifeño, situado entre el continente Mesomediterráneo y África, en la actual Cuenca del Bou-Regreg (Marruecos). Pero el constante empuje de África hacia el norte hizo que hace unos 6 Ma el fondo oceánico se levantara y se cortara la comunicación en ambos estrechos, cerrándose primero uno y poco después el otro (existen discrepancias de cuál de los dos fue antes). El resultado de esta compleja tectónica asociada con el levantamiento de la actual Cordillera Bética (reflejo de ese constante empuje de África hacia el norte) fue la colisión de las tres masas continentales que provocaron el cierre del Mediterráneo, que como cuenca con déficit hídrico empezó a evaporarse.

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Reconstrucción paleogeográfica de Europa en el Mioceno, cuando el Estrecho de Gibraltar no existía y la comunicación entre el Atlánico y el Mediterráneo se producía por dos regiones: el Estrecho Norbético y el Estrecho Sur-Rifeño (fuente: jan.ucc.nau.edu)

En los siguientes miles de años el nivel del mar Mediterráneo fue bajando de forma alarmante hasta aproximadamente un kilómetro por debajo del nivel inicial, quedando pequeñas cuencas descolgadas en sus bordes, que quedaron aisladas del resto del Mediterráneo (como la Cuenca de Sorbas en Almería, todo un referente de este episodio). Lo que ocurrió de forma generalizada en todo el Mediterráneo fue el depósito de una gran cantidad de evaporitas, principalmente yeso y halita (sal común), con potencias de centenares o incluso miles de metros.  Con todo el mar no llegó a evaporarse por completo, ya que debieron quedar algunos lagos hipersalinos en las áreas más profundas de la cuenca. En este escenario, la Península Ibérica como otras regiones que quedaron emergidas durante el evento debieron convertirse en importantes pasos entre África y Europa, lo que favoreció el tránsito de fauna europea hacia África y de africana hacia Europa.

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Imagen del Miembro Yesares, en la Cuenca de Sorbas, una potente sucesión de depósitos evaporíticos producidos durante la Crisis de Salinidad del Messiniense (fuente: hombre geológico)

La llegada de la situación actual

Este episodio concluyó unos 5,33 Ma cuando el actual Estrecho de Gibraltar se abrió en medio de los terrenos que constituían el antiguo continente Mesomediterráneo (la parte norte quedó en la Península Ibérica y la parte sur en Marruecos). Esto produjo una formidable inundación: la Inundación Zancliense. Lo cierto es que aún no se conoce  qué la provocó, aunque lo más probablesu causa fuese bien una subida del nivel del mar, que rebasó los terrenos continentales de Gibraltar, bien movimientos tectónicos o una combinación de ambos. En cualquier caso los últimos datos indican que en Gibraltar se produjo una enorme catarata de aproximadamente un kilómetro de altura, más alta que el salto de agua más alta del planeta (Salto del Ángel, con 979 m). Por ella se ha estimado que pasó un caudal de unos 100 millones de metros cúbicos por segundo, unas 500 veces el caudal del Río Amazonas, por lo que el Mediterráneo pudo volver a llenarse en tan solo dos años, con una tasa de subida del nivel estimada en 7 m por día.

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Recreación en 3D de la apertura del Estrecho de Gibraltar y la inundación del Mediterráneo que marca el final de la crisis de salinidad (fuente: Roger Pibernat; CC-BY)

Es a partir de este instante cuando el Mediterráneo adquirió las condiciones hidrógraficas y ambientales de la actualidad.

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(modificado de elmundo.es)

El número de ahogamientos ya ha adquirido la magnitud de problema de salud pública, según la Organización Mundial de la Salud, que alerta sobre la cantidad de niños menores de nueve años ahogados. Sólo en España, en 2016, 437 personas murieron así, según la cifra manejada por la Federación Española de Socorrismo, el 80% hombres. Así, hay más posibilidades de que un niño muera ahogado que en un accidente de tráfico.

El mito con el que se debe acabar es la percepción de que las personas que se están ahogando avisan, bracean y gritan. Creer que nos daremos cuenta. Hace unas semanas se hizo viral el vídeo de un niño en una piscina en Finlandia que se estaba ahogando ante la indiferencia de los demás bañistas.

 

Recomendaciones de la OMS para minimizar los ahogamientos

VIGILANCIA. Desarrollo de una estrategia nacional de prevención acuática. Hacer un estudio sobre las horas en las que más se usan las playas para adaptar los horarios de los socorristas.

PROTECCIÓN. Todas las piscinas, públicas y privadas, deberían estar valladas y cerradas en caso de que tengan acceso a ellas niños pequeños. La mayoría de los ahogamientos infantiles ocurre en piscinas particulares.

PRÁCTICAS. Enseñar a los niños a nadar y darles ciertas nociones de seguridad en el agua. Conviene no olvidar aun así que las corrientes siempre pueden jugar una mala pasada. Hay que alertarles igualmente sobre juegos peligrosos como las aguadillas.

SOCORRISTAS. Entrenar al público en general en técnicas de rescate, primeros auxilios y reanimación. No se trata sólo de saber nadar. La mayoría de los ahogamientos ocurre en playas donde no hay vigilancia.

PREVENCIÓN. Aumentar la concienciación social sobre la necesidad de disfrutar del mar de y las piscinas con prevención. Según el tiempo de exposición, hay más posibilidades de que un niño muera ahogado que en un accidente de tráfico.

DATOS. Avanzar en la estrategia de prevención de ahogamientos con la recolección de datos y un plan de coordinación entre las administraciones. Hay que saber cómo y cuándo ocurren los ahogamientos.

Posteado por: zco1999 | 30 mayo 2017

La nacra, en peligro por un parásito

(modificado de elpais.com)

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La ecóloga marina Maite Vázquez está conmocionada. Acaba de regresar de una campaña de investigación en el archipiélago de Cabrera, en Islas Baleares. El paraje fue declarado Parque Nacional por esconder los fondos marinos mejor conservados de las costas españolas. Una de sus joyas era la nacra, uno de los moluscos bivalvos más grandes del mundo, tras la almeja gigante. Similares a descomunales mejillones, las nacras alcanzan los 120 centímetros de longitud. Solo se encuentran en el Mediterráneo y, como llegan a vivir casi 30 años, los submarinistas habituales casi las conocen con nombre y apellidos.

“No hemos hallado ningún ejemplar vivo”, alerta Vázquez, del Centro Oceanográfico de Baleares. Antes, en la zona se contaban 38 nacras monumentales por cada 100 metros cuadrados. La alarma no ha sonado solo en Cabrera. En septiembre del año pasado empezó a detectarse la muerte generalizada de las nacras en el litoral de Andalucía, Región de Murcia, Comunidad Valenciana e Islas Baleares. La mortalidad llega prácticamente al 100% en todas partes hasta las costas catalanas, el actual límite de la peste. “Ya podemos hablar de catástrofe natural”, sentencia la ecóloga.

Durante meses, los expertos asistieron impotentes al misterioso exterminio. Ahora, creen saber quién es el culpable: un protozoo haplosporidio, un parásito de una sola célula que libera sus esporas en la glándula digestiva de las nacras hasta que estas no pueden alimentarse y mueren de hambre. El fondo marino está lleno de gigantescos cadáveres del molusco.

La nacra se consideraba “vulnerable” en el Catálogo Español de Especies Amenazadas, pero en marzo se acordó declararla “en peligro de extinción” y ahora se tramita su “situación crítica”, según confirma un portavoz del Ministerio de Medio Ambiente. “Esta declaración tendrá como consecuencia que las obras y proyectos encaminados a la recuperación de esta especie tendrán la consideración de interés general y su tramitación tendrá carácter de urgencia”, explica la misma fuente.

La oceanógrafa Susana Darriba, del Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino de Galicia, vio nacras por primera vez el 3 de noviembre de 2016. Habituada a analizar mejillones, almejas y berberechos gallegos, a su laboratorio de Vilagarcía de Arousa (Pontevedra) llegaron cuatro enormes ejemplares de nacra, enviados por las autoridades de la Comunidad Valenciana. “Tres de ellas presentaban una infección impresionante, sistémica”, recuerda Darriba. Su descubrimiento del parásito se acaba de publicar en la revista especializada Journal of Invertebrate Pathology. Otro laboratorio, del Gobierno balear, confirma el hallazgo en otras nacras.

El Ministerio considera ahora “prioritario” encontrar ejemplares vivos del molusco en las zonas devastadas por el parásito, para intentar llevar a cabo programas de cría en cautividad de individuos resistentes, para su reintroducción a largo plazo. La tarea no va a ser sencilla. “Estamos alarmados por la extensión geográfica. No hay precedentes. Te sientes espectadora de la extinción de una especie”, explica Vázquez. Las autoridades han alertado de la emergencia a los países vecinos, para que vigilen sus poblaciones de nacras.

El origen del parásito, por el momento, se desconoce. “Posiblemente se trate de una especie desconocida. Puede que por cambios ambientales se haya activado y ahora produzca esporas”, hipotetiza Darriba. La oceanógrafa también plantea que el parásito pudo llegar en aguas de lastre, con las que se recargan barcos vacíos para estabilizarlos. La propagación de especies invasoras en aguas de lastre procedentes de otro punto del planeta es un problema desde hace 120 años, cuando se desarrollaron los buques con casco de acero. La globalización del comercio ha agravado el problema.

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Usadas como cenicero

“Es difícil encontrar una nacra viva en todo Alicante. Entre finales de septiembre y principios de octubre, murió casi el 100%. Es un auténtico desastre”, advierte el biólogo marino Santiago Jiménez, del valenciano Instituto de Ecología Litoral. El investigador desconfía del plan para criar en cautividad nacras con el fin de liberarlas en el mar. “La única solución es que, poco a poco, se vaya repoblando el fondo marino de forma natural”, opina.

Jiménez recuerda que, en las décadas de 1970 y 1980, los habitantes de la isla de Tabarca, frente a la ciudad de Alicante, extraían las nacras del océano para usar sus espectaculares conchas como adornos o como ceniceros. El litoral quedó esquilmado. Pero cuando se creó la Reserva Marina de la Isla de Tabarca, en 1986, la especie regresó y volvió a colonizar la zona.

La extinción de la nacra supone la desaparición de un gran filtrador de las aguas del Mediterráneo, que además actuaba como un pequeño arrecife que daba soporte a 80 especies diferentes, según destaca Jiménez. En el Imperio Romano, señala, ya se empleaban los sedosos filamentos de la nacra para elaborar “seda del mar”, un tejido muy apreciado. Si el nuevo parásito sigue avanzando, los restos de seda y los ceniceros serán el único recuerdo de la especie, símbolo del Mediterráneo.

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Más información:

 

Posteado por: zco1999 | 27 marzo 2017

Un buceador socorre a un tiburón limón

Un tiburón con un gancho clavado en el estómago pide ayuda a un buceador. La escena fue filmada en la costa de la ciudad de Júpiter, en Florida. Josh Eccles es el buceadorque tuvo este singular encuentro con un tiburón limón. El escualo golpeó repetidamente al buceador, para llamar su atención y señalarle que algo andaba mal. Y, de hecho, cuando el buceador de cerca al animal, observó un gancho unido a su estómago. En un par de intentos, mientras sujetaba al pez por el hocico para provocar en él la inmovilidad tónica, consiguió extraer el gancho del abdomen del tiburón.

 

Y otro caso más:

(modificado de fundacionboreas.org)

Esta nueva edición del curso los Ibones Aragonés, que la Universidad de la Experiencia de Zaragoza (UEZ) viene ofertando desde el año 2009,  nos ha llevado hasta Calatayud.

Del 2 al 22 de marzo  el miembro de ZCO Alfonso Pardo  participa junto a Javier del Valle (geógrafo), Javier Lanaja (químico) y Carlos Rodríguez (físico) en la décima edición del curso “Los ibones aragoneses”, impartido en las aulas de la UNED de Calatayud

A lo largo de 9 sesiones teóricas los alumnos del UEZ conocerán el valor social, paisajístico, ecológico, económico y científico de estos singulares espacios naturales.

El curso finaliza  con una salida de campo al ibón de Baños en el Balneario de Panticosa (prevista para finales de mayo) de 4 horas de duración, en la que los alumnos podrán observar sobre el terreno buena parte de las cuestiones abordadas en las sesiones teóricas.

Este curso pretende acercar a los alumnos de la Universidad de la Experiencia el conocimiento científico y medioambiental adquirido durante nuestra investigación de los ibones. Además, se trata de inculcar actitudes y comportamientos de respeto hacia el patrimonio natural aragonés en general y a los ibones en particular.

Objetivos del curso

  • Crear una conciencia social para la protección y conservación del patrimonio natural aragonés a partir del conocimiento científico del mismo (en concreto los ibones pirenaicos).
  • Transmitir el conocimiento que se tiene actualmente de los ibones desde las perspectivas geológica, ecológica, climática, ambiental, histórica y humana.
  • Dar a conocer la metodología científica que se emplea para la investigación científica de estos entornos naturales.

Como materiales de apoyo y consulta para el curso su usará el libro  Los ibones: los ecosistemas subacuáticos menos conocidos del Pirineo Aragonés, en cuya publicación han participado los profesores, además del audiovisual  Montañas de agua: ¿qué está pasando en los ibones?”.

Posteado por: zco1999 | 3 marzo 2017

Documental: El hombre que no respira

Otro documental sobre buceo en apnea, esta vez bajo hielo por el apneista danés Stig Severinsen, capaz de aguantar la respiración durante 22 minutos.

Primera parte:

 

Y segunda parte:

Posteado por: zco1999 | 27 febrero 2017

La tentación de las profundidades

La tentación de las profundidades es un documental de RT que trata sobre las competiciones de buceo de apnea, el accidente de Natalia Vadímovna Molchánova, y otros accidentes sucedidos en diversos campeonatos de apnea como los de Alexei Malchanov, hijo de aquella, o el del francés Guillaume Néry:

Posteado por: zco1999 | 19 febrero 2017

El sistema de buceo con narguilé patentado por Peter Diving

(Modificado de expansión.com)

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El sistema de buceo patentado por la compañía española Peter Diving está despertando el interés de profesionales y particulares por su facilidad de manejo, ligereza y seguridad. Ideal para principiantes en el mundo de las inmersiones, pero también para expertos de los mares y los fondos marinos.

Al igual que los sistemas convencionales, esta innovación emplea botellas de aire comprimido, pero éstas no se transportan en la espalda del buceador, sino que permanecen flotando en la superficie del agua gracias a una balsa insumergible, diseñada por el prestigio estudio de ingeniería naval Botin Partners, mientras que unos tubos permiten el flujo de aire.

Las mangueras del PETER Diving fijan el límite de profundidad en 6 metros, esto es, la profundidad que un humano puede alcanzar sin riesgo de sufrir síndrome de descompresión. No obstante, los tubos de respiración son modulares, por lo que pueden adaptarse para permitir mayor o menor profundidad.

Más allá de la libertad de movimiento que ofrece al submarinista, lo que facilita las inmersiones a neófitos y personas mayores o con discapacidad, esta tecnología aún presenta otros elementos que la hacen única. A través de un mecanismo con bifurcaciones un único sistema puede ser utilizado por hasta tres personas simultáneamente.

[foto de la noticia]

El tiempo de inmersión dependerá del número de usuarios del depósito (botella de 12 litros, 220 bar): una persona puede sumergirse entre 50 y 120 minutos, mientras tres buceadores, unos 20-35 minutos. Un dispositivo eléctrico de leds va señalando la presión del tanque para calcular la duración de la sesión. En caso de emergencia, el diseño del cinturón de lastre permite un desanclaje rápido sin perder el suministro de aire en la boca.

Según la compañía, el equipo ha sido validado por múltiples sectores e instituciones; ha sido testado por Salvamento Marítimo; está siendo utilizado por científicos marinos para la investigación y por la ONG Coral Guardiane, en sus labores de restauración de los arrecifes de coral de Indonesia; mientras que este año será incorporado como principal sistema de buceo de la Asociación Internacional de Buceadores con Discapacidad (IDDA).

[foto de la noticia]

‘Herramienta’ para el barco

Centros de buceo de las islas Baleares, Canarias, Cataluña, el Caribe o Las Maldivas ya trabajan con este sistema que se presentó en sociedad hace tres años. A petición de los clientes que probaron las inmersiones con el innovador equipo de buceo, la empresa ha lanzado recientemente al mercado un sistema versátil, seguro, ligero y compacto para los usuarios de embarcaciones de recreo.

El kit PETER Yacht consta de una bolsa de menos de 25 kg de peso en el que se encuentra todo el equipo necesario para cubrir tanto el entretenimiento -de hasta 3 buceadores de manera simultánea-, como el mantenimiento del barco. Que el usuario tarde apenas unos minutos para estar listo para la inmersión es de gran ayuda en caso de tener algún incidente durante una travesía, como el enganche de un cabo o un plástico en la hélice o el timón o el enrocamiento del ancla.

Los precios del sistema oscilan entre los 2.349 (sin botella) y los 2.879 euros (botella de fibra de carbono). Más información: PETER Diving System.

Posteado por: zco1999 | 14 febrero 2017

Se prohibe la extracción de coral rojo en Cataluña

(Modificado de lavanguardia.com)

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Las poblaciones de coral rojo en la costa catalana están prácticamente esquilmadas. El nivel de explotación ha sido tan intenso y el daño infligido tan grave los últimos años, que la única solución para preservar esta especie es parar su extracción. Así lo indican las conclusiones de un informe sobre el estado de conservación del coral en la costa catalana elaborado por 14 expertos nacionales e internacionales. Tras conocer estos resultados, la dirección general de Pesca de la Generalitat ha decidido poner fin a la pesca del coral rojo a través de una moratoria que durará diez años, periodo que podría ser renovado. El coral rojo en Catalunya se encuentra sobre todo en la Costa Brava (cabo de Begur, Montgrí, islas Medes y macizo del cabo de Creus), donde se centra la actividad extractiva. Es la primera vez que se toma esta medida en la ribera europea del Mediterráneo.

La pesca del coral se lleva a cabo con restricciones en Catalunya. Anualmente, solo se dan diez licencias para pescarlo con inmersiones entre el 1 de mayo y el 31 de diciembre. La normativa exige que la talla mínima sea de 7 milímetros de diámetro en la base, y se permite extraer un máximo de 300 kilos brutos al año. No obstante, está prohibido hacerlo en el área marina protegida del parque natural del Montgrí, en las islas Medes y el Baix Ter, así como en zonas del parque natural del Cap de Creus (cabo Norfeu, cabo de Creus y Farallons). Las alarmas sobre el estado de estas poblaciones han sido continuas los últimos años.

Las inspecciones intervienen repetidamente capturas que no respetan las medidas reguladas, a lo que se añade un furtivismo que ha agravado la degradación. El resultado es que el ritmo de extracción supera la capacidad de regeneración del coral.

En coral rojo ( Corallium rubrum) está catalogado como especie en peligro de extinción en el Mediterráneo. Es la consecuencia de una fuerte presión pesquera, impulsada por un comercio que usa sus esqueletos en la industria de la ornamentación y la joyería.

EL CORAL ROJO

El informe de los expertos concluye que los corales no pueden ya sobreponerse a la presión de la pesca en la costa catalana. Sólo el 10% de las poblaciones estudiadas (4 de 39) muestra un buen estado de conservación (es decir, son colonias de más de 10 cm de altura y
7 mm de diámetro en la base), mientras que el 90% presenta un estado de conservación deficiente.

Las tallas se han reducido drásticamente los últimos años. Tienen de media entre los 3 y los 6 cm de altura, cuando en los años sesenta del siglo pasado podían medir entre 30 y 50 cm. Y en su base, la talla media es de 5 y 8 mm de diámetro, mientras que antes median hasta
4 cm.

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La talla, antes y ahora. Este agente de la Generalitat enseña, en el cabo de Begur, cómo era el coral en la Costa Brava a finales de los sesenta (izquierda) y ahora (Xavier Cervera)

Además, se ha constatado un aumento de las denuncias de furtivismo. Los decomisos analizados en los últimos 16 años (80 kg) han demostrado que en la mayoría de las intervenciones entre un 80% y el 90% de las colonias pescadas ilegalmente no superaban la medida legal establecida. Además, se lleva a cabo en zonas protegidas (parque natural del Montgrí, islas Medes y el Baix Ter).

“La pesca del coral ha reducido de forma dramática las tallas de las colonias y actualmente es raro encontrar colonias que superen los 7 milímetros de diámetro, la medida legal de pesca”, dice Joaquim Garrabou, investigador del Institut de Ciències del Mar-CSIC, uno de los autores del informe. “Si continúa la pesca, será imposible revertir la situación actual”, añade. Se cree, además, que su sobreexplotación en la Costa Brava es muy superior a la de las estadísticas oficiales.

Su recuperación se hace complicada, además, porque “el coral que vive en las aguas interiores está aislado del que vive en aguas más profundas; por eso, si lo esquilmamos no es posible su recuperación”, subraya Sergi Tudela, director general de Pesca de la Generalitat.

Los autores del informe han evaluado las posibles trayectorias futuras de las poblaciones de coral en Catalunya. Y los resultados indican que su recuperación sólo es posible si no hay actividades extractivas, pues se requiere más de 30 años para alcanzar su buen nivel de conservación.

Para lograr su preservación, recomiendan declarar una moratoria de la pesca en la costa catalana de 20 años renovables, aunque la Generalitat la ha limitado a diez años. Pide además que esa moratoria se acompañe de un control de la evolución de las colonias, establecer zonas de protección integral y una regulación de las visitas de los submarinistas. Incluso, proponen acciones para restaurar y promover la recuperación de las poblaciones. Pero el coral sufre otras amenazas. Además de la sobrepesca, los episodios de mortalidad masiva asociados al calentamiento de las aguas completan el negro panorama para esta especie. El coral tiene una tasa de crecimiento muy lento (1 mm al año en altura adultas y 0,25 mm al año en diámetro) y una capacidad de dispersión muy limitada (las larvas se asientan a escasos metros de sus progenitores). Todo eso hace que sus tallas sean hoy muy pequeñas, aunque la industria igualmente aprovecha cualquier pequeño trozo al mezclarlo y reciclarlo.

Por eso, su recuperación es muy lenta. Los estudios en las islas Medes han demostrado que en una sola operación de pesca se pueden capturar entre el 60% y el 90% de la biomasa total de una población determinada.

Como solución, se han creado reservas marinas; pero su utilidad, vista la lenta dinámica del coral, sólo es efectiva después de muchos años de protección real y constante, pues cualquier episodio de furtivismo puede echar al traste con el proceso de recuperación.

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¿Cómo se concretará la prohibición? La dirección general de Pesca ha decidido que este año las capturas de coral se reducirán a la mitad y que la moratoria de diez años entrará en vigor en el 2018. Ahora falta decidir si este año sólo se dará la mitad de licencias (5) o si únicamente se permitirá que los diez coraleros puedan pescar únicamente tres meses, en lugar de seis.

La normativa de la Generalitat incidirá sólo sobre las aguas interiores bajo competencia autonómica (superficie delimitada de cabo a cabo), donde se desarrolla el 80% de esta actividad. El resto se efectúa en las aguas exteriores, que son competencia del Estado. Por eso, se han establecido contactos con la Administración central que ha mostrado su disposición a aplicar las mismas medidas que la Generalitat. “Si sólo se prohibiera la pesca en aguas interiores y se permitiera la pesca en aguas exteriores, tendríamos una situación muy complicada en la inspección, pues hay casos en que los coraleros colocan el barco en el límite fronterizo y llevan a cabo la actividad subacuática en aguas interiores”, añade Tudela. “Esperamos que el Estado también aplique estos mismos criterios”, explica. “El coral vivo tiene más valor que el coral arrancado, puesto que proporciona importantes servicios ambientales y un atractivo para las actividades del submarinismo”, sentencia Sergi Tudela.

Más información:

Posteado por: zco1999 | 19 octubre 2016

Los tiburones de las costas españolas

(Modificado de eltiempo.es)

A pesar de la creencia frecuente de que en las costas españolas no hay tiburones, lo cierto es que en nuestras aguas habitan varios varias especies, como la tintorera (o tiburón azul), la pintarroja y el cazón (cada vez más habitual en las pescaderías y en nuestra mesa),y lo cierto es que en España hay más tiburones de los que pensamos.

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Tintorera (Prionace glauca).

Éstos son más habituales en el Cantábrico, y Océano Atlántico por sus más frías aguas, mientras que en el Mediterráneo es más difícil verlos en aguas litorales. La aguas cálidas y sobre todo una mayor presencia humana, hace que se mantengan alejados de las costas.

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Huevas de pintarroja, relativamente frecuentes en algunas inmersiones.

Uno de los puntos con mayor presencia no solo de tiburones, sino de todo tipo de especies marinas es el Estrecho de Gibraltar. Por ejemplo, el tiburón sedoso es muy poco habitual es España pero sí que penetra habitualmente en el estrecho.

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Cazón frito en harina.

Tiburones en el mar Mediterráneo

Se estima que en el mar Mediterráneo existen 80 especies de condrictios, de los que 45 son tiburones. Aunque no es habitual verlos en las costas al no existir sistemas de observación, sí que son más comunes para los pescadores. Hay tiburones de menos de 50 cm, hasta de 12 m de longitud.

Si eres una persona con pánico a los tiburones no hay que preocuparse pues lo cierto es que ellos nos tienen más miedo a nosotros, y la probabilidad de ataque es muy baja. Los ataques con mordeduras por estos animales son casi inexistentes en España. La tintorera es el tiburón más frecuente en el Mediterráneo, sin embargo, no hay datos de que algún humano haya sufrido una mordedura.

Tiburones en el mar Cantábrico

En el Cantábrico se pueden encontrar varias especies de tiburones, como por ejemplo la Tintorera. Normalmente no los vemos al habitar en aguas profundas y alejadas de las costa, aunque sí pueden acercarse en busca de alimentos. Los ejemplares más grandes de tintorera pueden llegar a medir 3 m de longitud, aunque suelen ser más pequeños. Se alimentan principalmente de peces.

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La cañabota  apena ha evolucionado de sus ancestros del periodo Jurásico.

Tiburones en el Océano Atlántico

Galicia, por su situación geográfica y temperatura del agua, es una de las zonas de España con más tiburones. La gran mayoría son de aguas profundas, como la cañabota o  el “tollo raspa” (Etmopterus princeps), que puede llegar a los 5.000 metros de profundidad en el Atlántico. En general suelen ser tiburones pequeños a medianos, de 100-150 cm, aunque algunos pueden superar los 3 m de longitud. Para los habitantes y bañistas no suponen ningún peligro.

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El tollo raspa, un tiburón de aguas muy profundas, común en el litoral gallego.

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