Posteado por: zco1999 | 20 marzo 2015

El último viaje de la Nuestra Señora de las Mercedes

El hundimiento

La Nuestra Señora de las Mercedes había partido en un convoy de Montevideo el 9 de agosto de 1804, aunque provenía inicialmente del puerto del Callao en Lima, Perú, e iba cargada con oro, plata, telas de vicuña, quina y canela.

A las 06.15 de la mañana del 5 de octubre, el convoy compuesto por las naves Medea (insignia), Fama, Mercedes y Santa Clara divisaba las cimas de la sierra de Mochique y poco después aparecía la costa portuguesa en las inmediaciones del cabo de Santa María. Una alegría generalizada invadió a los integrantes de la escuadra, sabedores que se encontraban a una jornada de Cádiz. Durante la misma madrugada, un queche danés en ruta hacia Londres, había informado por la bocina que la paz con Inglaterra seguía sin romperse, lo que reafirmaba la tranquila singladura.

No obstante hacia las 08.00 h. Se avistaron cuatro fragatas de gran porte reconocidas como británicas. Eran la Indefatigable (insignia), Lively, Amphion y Medusa. Por prudencia se dictó la orden de zafarrancho de combate, se izó insignia y bandera.

Los buques ingleses, se situaron uno a uno por el través y a barlovento de la escuadra española, haciéndose evidente la desproporción de fuerzas. Alvear relata en su diario de navegación: “…la fragata principal de barlovento que teníamos bien conocida y era un navío rebajado que en otro tiempo había batido y hecho varar a otro navío francés de 80 cañones…

A distancia de viva voz un oficial inglés, preguntó procedencia y destino y se anunció el envío de un parlamentario que, una vez a bordo de la fragata “Medea”, expuso su misión de conducir a la escuadra española a puerto británico, aún a costa de combate.

Sorpresa y desconcierto entre el mando español, como señaló su comandante Bustamante: “…nunca creimos tratasen de otra cosa que de reconocernos, estando ciertos se continuaba la neutralidad entre las dos naciones, como nos habían asegurado varios buques extranjeros que habíamos reconocido al efecto…

El mando español tomó la decisión de responder la afrenta al tiempo que el emisario inglés regresaba a su buque y una serie de andanadas inglesas anunciaba el inicio del combate.

Todo había sucedido rápidamente y, en el inicio de la lucha los atacados se defendieron bien y los cañones respondieron, pero a las 09,15 h. y en medio de una gran consternación la fragata “Mercedes” saltaba por los aires al explotar su pañol de munición: “…un golpe de fortuna de aquellos que deciden de las victorias sin arbitrio entre los hombres dio a nuestros adversarios la superioridad que en vano aguardaron hasta allí de sus mayores fuerzas, afligiéndonos, como fue el bolarse la mercedes que era la inmediata a nuestra popa…” .

La ventaja inglesa se multiplicó y el combate no era ya sino numantino. En esta situación, la fragata “Fama”, intentó escapar teniendo intacta su arboladura, pero no lo consiguió.

A las 10.00 Bustamante rindió la “Medea” ya desarbolada y sin gobierno, con el voto favorable de todos sus oficiales. La eficacia de las piezas inglesas de a 24 y carronadas de a 42, había resultado demoledora. La “Clara”, continuó batiéndose en solitario atacada por toda partes hasta que con grandes desperfectos, fue tomada poco tiempo después.

Aunque no se obligó a los oficiales a la humillante entrega del sable, la enseña británica ondeó encima de la española en las fragatas que se consideraron presas.

La fragata “Amphion” causante de la destrucción de la “Mercedes”, intentaba alcanzar el mayor número de supervivientes; entre cuarenta y cincuenta pudieron sobrevivir, todos los demás, más de trescientas personas, perecieron como así ocurrió con la familia del capitán de navío Alvear, segundo jefe de escuadra.

En el naufragio de la fragata fallecieron 249 marineros; los 51 supervivientes fueron hechos prisioneros y trasladados al Reino Unido, entre ellos el teniente de navío Pedro Afán de Rivera. El total de bajas españolas, aparte de los desaparecidos con la “Mercedes”, alcanzó la cifra de 20, siendo 80 los heridos, mientras que del lado inglés se registraron 2 muertos y 7 heridos.

Este hecho tuvo como consecuencia el final del acuerdo de paz de Inglaterra y España, y fue el preludio de la Batalla de Trafalgar.

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Descubrimiento, rescate y litigio

Los arqueólogos submarinos de la empresa “caza-tesoros” estadounidense Odyssey Marine Exploration descubrieron el mes de mayo de 2007, en la zona del golfo de Cádiz, el pecio de la fragata, cuyas 500 000 monedas de plata y oro (reales de a ocho y escudos, todos ellos de la época de Carlos IV y acuñados en Lima, Perú en 1803) y demás objetos fueron extraídos y llevados a los Estados Unidos, donde comenzó un litigio entre España y la empresa norteamericana por los derechos del hallazgo.

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En las operaciones de recuperación del pecio se utilizaron medios de última tecnología, robots de control remoto, sonar de barrido horizontal y equipos magnetométricos para rastrear zonas extensas. En los documentos del momento se bautizó el hallazgo con el nombre de “Black Swan Poject“, desligando el pecio de cualquier embarcación española.

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El 21 de septiembre de 2011, el Undécimo Tribunal de Apelaciones de Atlanta (Georgia) ratificó la orden de un Juez de Florida para que la empresa entregara el tesoro a España. Odissey entonces presentó un recurso contra la sentencia que obligaba a entregar el tesoro a España, el cual fue desestimado por el Tribunal de Apelaciones de Atlanta el 30 de noviembre de 2011.

En enero de 2012, en un fallo que no admitía recurso, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos rechazó el recurso de Odyssey Marine Exploration y obligó a la compañía a devolver a España las cerca de 500 000 monedas sacadas del pecio en 2007.

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Finalmente, el 25 de febrero de 2012, el tesoro de 17 toneladas fue trasladado por dos aviones Hércules del Ejército del Aire desde Florida a la base aérea de Torrejón de Ardoz.

El 30 de noviembre de 2012 se anunció en la Secretaría de Estado de Cultura, que el destino del tesoro sería el Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena. Apenas dos días después, el 2 de diciembre de 2012, el tesoro llegó a su destino.

Sin embargo, no todos los restos extraídos del pecio fueron devueltos inicialmente. Como consecuencia de la investigación judicial se supo que los responsables del Odyssey habían ocultado parte del tesoro en Gibraltar. Estos restos fueron finalmente entregados en julio de 2013 y llevados junto con los anteriores al museo Arqua de Cartagena.

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Meses después de la última entrega de material por parte de la Odyssey, el Tribunal del Distrito de Florida condenó a la compañía cazatesoros a pagar la mitad de las dos terceras partes del gasto de España en abogados por encontrarla culpable de mala fe y deslealtad durante el proceso. El tribunal consideró que Odyssey conocía la identidad del pecio expoliado y la ocultó, que entorpeció la investigación y la entrega de restos, y que contravino la ley de protección del patrimonio de España a sabiendas.

El MAN ha sido la sede la exposición «El último viaje de la fragata Mercedes. Un tesoro cultural recuperado».

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Posteado por: zco1999 | 18 marzo 2015

Recordando “El mundo sin sol” de Jacques Y. Cousteau

“El mundo sin sol” es el segundo documental de Jacques Y. Cousteau en recibir un Oscar (el primero fue “El mundo del silencio”). Merec la pena volver a verla y comprobar a un tiempo lo avanzada que era la propuesta cinematografica para la década de 196o, y lo superada que ha quedado en la actualidad. No obstante, una obra documental pionera.

Ficha técnica (FILMAFFINITY)
Título Original:Le monde sans soleil (Jacques-Yves Cousteau’s World Without Sun)
Año: 1964
Duración:93 min.
País:  Francia
Director: Jacques-Yves Cousteau
Guión: Jacques-Yves Cousteau
Música:Serge Baudo, Henri Crolla, André Hodeir
Fotografía:Pierre Goupil
Productora: Coproducción Francia-Italia-USA; C.E.I.A.P. / Columbia Pictures
Corporation / Filmad / Orsay Films / Requins Associés
Género: Documental | Documental marino. Naturaleza. Animales. Submarinismo
Premios:1964: Oscar: Mejor largometraje documental; National Board of Review: Mejor película de habla no inglesa

Sinopsis: Premiado documental submarino filmado mayormente en aguas profundas desde un batiscafo diseñado especialmente por la familia Cousteau para las exploraciones del mar, y por buzos sumergidos filmando con cámaras de mano.
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“El mundo del silencio” es un largometraje documental codirigido por Jacques-Yves Cousteau y Louis Malle, que relata las exploraciones submarinas del Calypso en 1955. Las escenas submarinas fueron enteramente rodadas gracias a dos tecnologías: los reguladores CG45 patentados por Cousteau y Gagnan diez años antes y las cámaras submarinas diseñadas por André Laban. Gracias a las cámaras de Laban El mundo del silencio fue el segundo largometraje en mostrar imágenes del mundo submarino en color (Sesto Continente, dirigido por Folco Quilici y estrenado en los cines en 1954, fue el primer largometraje documental submarino en color) y el primero en mostrar imágenes rodadas a 75 m de profundidad.

Navegando a bordo del Calypso el equipo de doce buceadores rodó durante cientos de horas en el Mar Mediterráneo, el Golfo Pérsico, el Mar Rojo y el Océano Índico. Los 25 kilómetros de película fueron reducidos a 2.500 metros en el montaje final del documental.

El mundo del silencio obtuvo la Palma de oro 1956 del Festival de Cannes. Hasta 2004 (fecha en la que la película Fahrenheit 9/11 de Michael Moore recibió el mismo galardón) fue el único largometraje documental en recibir esta recompensa.

También recibió el Premio Méliès (Prix Méliès, uno de los tres premios del “premio de la crítica”, prix de la critique, por la mejor película francesa), y el premio de la National Board of Review por la mejor película extranjera (Best Foreign Film) en 1956, así como un Oscar en 1957 por el mejor largometraje documental (Best Documentary Feature).

Ficha técnica (FILMAFFINITY)

Título original: Le Monde du silence
Año: 1956
Duración:86 min.
País:  Francia
Director:Jacques-Yves Cousteau, Louis Malle
Guión: Jacques-Yves Cousteau
Música: Yves Baudrier
Productora: Coproducción Francia-Italia
Género: Documental | Documental marino. Naturaleza. Animales. Submarinismo
Sinopsis: Documental sobre las profundidades marinas escrito por el pionero de la biología marina Jacques-Yves Cousteau; y dirigido por él y por Louis Malle. Ambos maestros descubrieron al gran público el colorido y fascinante mundo de las profundidades marinas.
Premios: 1956: Oscar: Mejor largometraje documental; Cannes: Palma de Oro; BAFTA: Nominada a Mejor documental.

 

(Modificado de ELMUNDO)

Un técnico del Museo Australiano muestra la mandíbula del tiburón duende. AFP

Una criatura marina de cuerpo blando y rosado, hocico carnoso y dientes como clavos ha sido encontrada cerca de la costa australiana. Se trata del extraño tiburón duende, o Goblin shark (Mitsukurina owstoni) que para la ciencia podría tratarse de un ‘fósil viviente‘, pues los paleontólogos creen que se trata de una especie de unos 125 millones de años de antigüedad y de la que se sabe muy poco, salvo que suele frecuentar el Pacífico, el Atlántico y el Índico. El ejemplar fue donado al Museo Australiano, donde se mostró a la criatura al público. “Es bastante impresionante, no es horrible, es hermoso”, declaró el administrador de la colección de peces, Mark McGrouther, quien aseguró que estos tiburones son “terriblemente difíciles de encontrar”. De hecho, según contó McGrouther, “éste sólo es el cuarto que adquiere el museo, y los dos primeros se recogieron en la década de 1980″.

Ejemplar de tiburón duende (Mitsukurina owstoni)

Este último ejemplar fue hallado cerca de Eden, en la zona sudeste de la costa de Australia, a una profundidad de 200 metros. Fue entregado a un acuario local, que lo mantuvo en “excelentes condiciones” para el museo. McGrouther, quien se mostró “emocionado” de poder encargarse del tiburón, explicó que proyecta su mandíbula de largos y afilados dientes  hacia adelante cuando detecta alguna presa para luego volver a recogerse bajo su hocico en forma de pala.   Este último ejemplar de tiburón duende, del que se han tomado muestras de tejido para realizar análisis genéticos, será preservado por el museo y puesto a disposición para la investigación.

Posteado por: zco1999 | 18 febrero 2015

Crónica de la presentación de “los Ibones” en Zaragoza

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La Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza acogió ayer, 11 de febrero, la presentación del libro Los ibones: Los ecosistemas subacuáticos menos conocidos del Pirineo aragonés, firmado por Alfonso Pardo, Tomás Arruebo, Carlos Rodríguez-Casals, Javier del Valle, Zoe Santolaria y Javier Lanaja, y publicado por la Institución Fernando el Católico. El acto, que reunió a casi un centenar de personas, tuvo como marco la Universidad de la Experiencia en la que dichos docentes imparten desde hace cinco años los principales temas que abordan en el libro.

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Concebido como un manual didáctico y muy visual, Los ibones: Los ecosistemas subacuáticos menos conocidos del Pirineo aragonés lleva cabo de forma divulgativa, pero a la vez rigurosa, una profunda revisión de diversos aspectos científicos que, como la variaciones del clima a lo largo de la historia de la Tierra y su influencia en el modelado del relieve terrestre, han permitido interpretar la génesis, la evolución, la dinámica ecológica y el estado de conservación de estos lagos de origen glaciar.

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Además, junto a la exposición de los aspectos científicos generales, que ayudan al lector a entender cómo se formaron estas masas de agua en unas localizaciones geográficas tan concretas, el libro ofrece una detallada caracterización de los ibones pirinaicos desde el punto de vista de la ecología, al reflejar, por ejemplo, al estado físico-químico de sus aguas o a los seres vivos que habitan o dependen de ellas.

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Más información:

Posteado por: zco1999 | 12 febrero 2015

Macrófitos de los ibones

(Modificado de holet.org)

Debido a sus condiciones ambientales extremas (e.g., fluctuaciones térmicas diarias y estacionales, altitud, dilución de sus aguas, etc.) los ibones no son hábitats especialmente adecuados para que vivan plantas acuáticas. Aún así, el 70% de ellos presentan plantas en sus orillas o en sus fondos.

La mayor parte de las plantas acuáticas, macrófitas, que habitan los ibones no son algas, sino plantas terrestres que en un momento de su evolución se adaptaron a vivir en el agua.

Las macrófitas comprenden las macroalgas, las pteridofitas (musgos, helechos) adaptadas a la vida acuática y las angiospermas. Teniendo en cuenta la morfología y fisiología, las macrófitas pueden clasificarse según la forma de fijación en:

  • Macrófitas fijas al sustrato
    • Macrófitas emergentes en suelos anegados permanentes o temporalmenteen general son plantas perennes, con órganos reproductores aéreos.
    • Macrófitas de hojas flotantes: principalmente angiospermas sobre suelos anegados. Los órganos reproductores son flotantes o aéreos.
    • Macrófitas sumergidas comprenden algunos helechos, numerosos musgos y carofitas y muchas angiospermas. Se encuentran en toda la zona fótica (a la cual llega la luz solar), aunque las angiospermas vasculares sólo viven hasta los 10 m de profundidad aproximadamente. Los órganos reproductores son aéreos, flotantes o sumergidos.
  • Macrófitas flotantes libres presentan formas muy diversas desde plantas de gran tamaño con roseta de hojas aéreas y/o flotantes y con raíces sumergidas bien desarrolladas a pequeñas plantas que flotan en la superficie, con muy pocas raíces o ninguna. Los órganos reproductores son flotantes o aéreos pero muy raramente están sumergidos.

Las carofitas son las principales algas verdes presentes en los iboenes pirenaicos, aunque son tan solo dos de las 34 especies de plantas acuáticas catalogadas en los ibones de los Pirineos. El resto son 14 especies de plantas superiores, 16 especies de musgos 2 de isoetes (plantas emparentadas con los helechos).

Los principales grupos son de macrofitos de los ibones pirenaicos son:

  • ALGAS

Nombre vulgar: carófitas, caráceas
Nombre científico: Nitella sp., Chara sp.

Forman ovillos filamentosos, generalmente en la parte más profunda de los ibones.

enlaces:

 

  • ISOÉTIDOS

Nombre vulgar: isoetes
Nombre científico: Isoetes sp.

Forman prados sumergidos. Son especies protegidas. Están emparentadas con los helechos. Tienen un metabolismo especial parecido al de los cactus que las hace muy eficientes en la captación de CO2, lo que les permite vivir en aguas muy diluidas, como las de los ibones. De ahí su éxito: son las plantas acuáticas más abundantes en los Pirineos.

Enlaces:

 

  • ESPARGANIOS

Nombre vulgar: esparganio
Nombre científico: Sparganium angustifolium

Tienen hojas muy largas y estrechas que flotan en superficie. Por ello son fácilmente visibles desde la orilla. Son plantas superiores anuales. Son la especie más extendida en los Pirineos.

Enlaces:

  • ELODEIDOS

Son plantas con tallo que viven completamente sumergidas, o solo la flor sale por encima de la superficie. Viven en aguas más alcalinas que los isoetes y esparganios. Dentro de este grupo encontramos las familias de las potamogetonáceas, haloragáceas, calitricáceas, y ranunculáceas.

  • Potamogenáceas

Nombre vulgar: espigas de agua, pasto de agua, lila de agua
Nombre científico: Potamogeton sp.

Forman inflorescencias en forma de espiguas, de donde les viene su nombre común. Generalmente de tamaño grande y hojas anchas, pero también hay algunas especies pequeñas y de hoja estrecha.

Enlaces:

  • HALORAGÁCEAS

Nombre vulgar: milenrama de agua
Nombre científico: Myriophyllum sp.

Tienen muchísimas ramificaciones, lo que les da aspecto de plumeros.

Enlaces:

  • CALITRICÁCEAS

Nombre vulgar: Estrella de agua
Nombre científico: Callithriche sp.

Acostumbran a encontrarse en charcas eutrofizadas frecuentadas por el ganado.

Enlaces:

  • RANUNCULÁCEAS

Nombre vulgar: Cancel de las ninfas, carmona, clavel de agua, flor lagunera, hierba lagunera, araña de agua, ranúnculo acuático.
Nombre científico: Ranunculus sp.

Del mismo grupo que los ranúnculos terrestres, tienen dos clases de hojas: unas que quedan bajo el agua y otras, cerca de las flores, que flotan. Forman así masas flotantes sobre las que están las flores aéreas.

Enlaces:

Posteado por: zco1999 | 7 febrero 2015

Presentación en Zaragoza del libro “Los ibones”

El miércoles 11 de febrero se presenta el libro Los Ibones. Los ecosistemas subacuáticos menos conocidos del Pirineo aragonés. El acto tendrá lugar a las 19:15 horas en el Aula 1 del Edificio B de la Facultad de Medicina de Zaragoza (C/Domingo Miral, s/n), en el marco de las actividades de la Universidad de la Experiencia de Zaragoza.

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A continuación se incluye la reseña bibliográfica realizada por Ángel Luis Cortés Gracia, Doctor en Ciencias Geológicas y Profesor Titular del Departamento de Didáctica de las Ciencias Experimentales de la Universidad de Zaragoza.

Los ibones.

Los ecosistemas subacuáticos menos conocidos del Pirineo aragonés.

Autores: Alfonso Pardo, Tomas Arruebo, Carlos Rodríguez-Casals, Javier del Valle, Zoe Santolaria y Javier Lanaja.

Entre las lágrimas de Hércules y la aventura subacuática, el libro “Los ibones” nos permite adentrarnos en el fascinante mundo de los lagos de montaña. Muchos de ellos son visitados habitualmente por excursionistas que, al margen de su valor paisajístico, pocas veces se preguntan ¿cuándo y cómo se han formado? ¿qué está pasando en ellos? ¿qué seres vivos viven en ellos o gracias a ellos? ¿cuál será su evolución previsible?

El libro que nos ocupa habla de una serie de cuerpos de agua localizados en lugares a menudo remotos y difícilmente accesibles. Este hecho hizo que, a lo largo de la historia, las interpretaciones sobre su origen y evolución recogieran numerosos mitos y leyendas, algunas de las cuales han llegado hasta nuestros días y siguen formando parte de nuestro acervo cultural. De la misma forma que los ibones son difícilmente accesibles para muchos excursionistas, también lo son (si no más) para los equipos de investigación que tratan de desentrañar sus misterios. Este libro nos permitirá conocer las dificultades intrínsecas de estas investigaciones, que combinan aspectos puramente científicos con otros propios de deportes de aventura como el alpinismo y el buceo.

Entrando en los contenidos del libro y su estructura, los autores hacen en primer lugar una profunda revisión de diversos aspectos científicos que han permitido interpretar el origen y evolución de estos lagos. De esta manera, a lo largo de nuestra lectura encontraremos interesantes referencias al clima y sus variaciones a lo largo de la historia de la Tierra, así como a las consecuencias de estas variaciones reflejadas en el modelado del relieve terrestre y que actualmente podemos interpretar como morfologías de origen glaciar y fluvial al reconocer las evidencias de su actuación en distintos puntos de la superficie terrestre.

Una vez presentados los aspectos científicos generales, que permiten entender cómo se formaron estas masas de agua en esas localizaciones geográficas tan concretas, se nos presenta una detallada caracterización de los ibones pirenaicos desde el punto de vista de la Ecología: sus aguas, los seres vivos que habitan o dependen de ellas y el estado físico-químico de las mismas. Este estudio multidisciplinar ha permitido a los investigadores, y por lo tanto al lector, conocer mucho más sobre el estado actual de los ibones y cómo han ido evolucionando a lo largo de los últimos años. En este apartado ya se ponen de manifiesto las numerosas dificultades técnicas que conlleva un estudio de estas características.

El siguiente capítulo se podría considerar como un momento para el disfrute de los amantes de los paisajes de montaña en el que los autores recorren, de oeste a este, cada uno de los ibones más representativos de los distintos valles pirenaicos, con fotografías capturadas en diferentes estaciones del año que muestran el valor paisajístico de los mismos.

El último apartado de este libro cambia ligeramente el enfoque general de la obra y recuerda, en cierto modo, una literatura centrada en la aventura científica. Acompañada de imágenes y anécdotas muy ilustrativas del trabajo realizado por el equipo de investigación, la lectura de este capítulo nos permite conocer las peculiaridades del entorno, los recursos del ingenio ante la adversidad, la necesidad de colaborar con equipos especializados o la labor de divulgación. Todo ello llevó a la realización de un valioso y premiado documental (“Montañas de Agua”, 2010), así como a la participación del equipo en la filmación de la serie “Al filo de lo imposible” (2011), por la dificultad implícita a las inmersiones en estos medios extremos.

No queda fuera de este trabajo, y menos aún de los objetivos del equipo investigador, una labor de concienciación sobre la situación actual de los ibones: usos, contaminación, eutrofización, etc. Toda esa labor de investigación científica combinada con la actividad propia de los denominados deportes de aventura debería servir para incrementar el conocimiento de la ciudadanía sobre estos elementos tan característicos de nuestros paisajes de alta montaña, que no por lejanos deben ser olvidados o descuidados.

En resumen, nos encontramos ante una obra que intenta partir del conocimiento (o desconocimiento) cotidiano sobre los ibones para después llevar al lector a una “inmersión” en el conocimiento de los mismos a través de diversos aspectos científicos complementados con otros propios de la aventura.

Más informción:

Posteado por: zco1999 | 3 febrero 2015

¿Y si todos los buceadores federados…

… nadásemos en la misma dirección?

Los últimos meses, nos atrevemos a decir que los últimos años, en nuestra FARAS han sido especialmente convulsos para el deporte que todos nosotros amamos. Se han enfrentado dos formas de entender el deporte federado y, más concretamente, las actividades subacuáticas -constituidas por un buen puñado de disciplinar deportivas y extradeportivas que tienen en común su desarrollo en la columna de agua, ya sea del mar, de una piscina o de un ibón pirenáico-.

Al final, lo cierto es que unos y otros hemos salidos perdiendo, y no sólo los deportistas federados, sino toda la sociedad aragonesa que se ha visto privada de facto de la actividad federativa coherente de una disciplina deportiva a la que tantos aragoneses aman o sienten la curiosidad por conocer mejor.

Quizá ha llegado el momento de que todos los involucrados en este conflicto federativo nos concedamos un respiro, miremos alrededor y reflexionemos. Si es cierto que unos y otros hemos cometido errores, algunos de apreciación, otros de acción, y en ocasiones de omisión, también lo es que con buena voluntad y diálogo podemos encontrar la armonía y la solución a los problemas que nos enfrentan. Pensemos en ello, y actuemos para que así sea.

La de las actividadades subacuáticas es una federación peculiar, que reune líneas de trabajo muy dispares, pero todas ellas de enorme valor para la sociedad -e incluso la cultura y la ciencia- y para el deporte aragonés y español. Hagamos pues de nuestra FARAS la casa de todos esas actividades y sensibilidades, y nademos todos juntos en una misma dirección, sin dejar a nadie relegado.

Y si todos estamos dispuestos a dar ese paso atrás, reflexionar y dialogar para  lograr este nuevo enfoque y actitud, ZCO estará ahí, apoyando y ayudando a despejar el ambiente enrarecido y a mejorar nuestra querida federación, para que sea ese referente de las actividades subacuáticas que por historia y tradición merece ser.

Este es nuestro sincero ofrecimiento.

Posteado por: zco1999 | 30 enero 2015

“Los ibones” a la venta

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Ya podéis adquirir el libro “Los Ibones” en la web de la IFC. Por si todavía estáis dudando si hay algo mejor en lo que podáis invertir 20 € os dejamos este artículo de Aragón Investiga  comentando nuestro libro:

¿Cuándo y cómo se han formado los lagos de montaña? ¿qué está pasando en ellos? ¿qué seres vivos viven en ellos o gracias a ellos? ¿cuál será su evolución previsible? Éstas son algunas de las cuestiones que los investigadores de la Universidad de Zaragoza Alfonso Pardo, Tomás Arruebo, Carlos Rodríguez-Casals, Javier del Valle, Zoe Santolaria y Javier Lanaja intentan dar respuesta en “Los ibones: Los ecosistemas subacuáticos menos conocidos del Pirineo aragonés”. Este libro, que acaba de ser publicado por la Institución Fernando el Católico, pretende divulgar el conocimiento científico obtenido sobre los ibones, así como ayudar a concienciar a los ciudadanos sobre la situación actual de los ibones: usos, contaminación, eutrofización, etc.

El ibón de Sabocos.

El ibón de Sabocos en verano.

Los autores realizan una profunda revisión de diversos aspectos científicos que han permitido interpretar el origen y evolución de estos lagos. De esta manera, aparecen referencias al clima y sus variaciones a lo largo de la historia de la Tierra, así como a las consecuencias de estas variaciones reflejadas en el modelado del relieve terrestre y que actualmente se pueden interpretar como morfologías de origen glaciar y fluvial al reconocer las evidencias de su actuación en distintos puntos de la superficie terrestre.

Una vez presentados los aspectos científicos generales, que permiten entender cómo se formaron estas masas de agua en esas localizaciones geográficas tan concretas, se presenta una detallada caracterización de los ibones pirenaicos desde el punto de vista de la Ecología: sus aguas, los seres vivos que habitan o dependen de ellas y el estado físico-químico de las mismas. Este estudio multidisciplinar ha permitido a los investigadores conocer mucho más sobre el estado actual de los ibones y cómo han ido evolucionando a lo largo de los últimos años.

El ibón de Sabocos.

El ibón de Sabocos en invierno.

Acompañado de imágenes y anécdotas muy ilustrativas del trabajo realizado por el equipo de investigación, el libro permite también conocer las peculiaridades del entorno, los recursos del ingenio ante la adversidad, la necesidad de colaborar con equipos especializados o la labor de divulgación. Todo ello llevó a la realización de un valioso y premiado documental (“Montañas de Agua”, 2010), realizado dentro de un taller de documentales científicos organizado por la Universidad de Zaragoza, así como a la participación del equipo en la filmación de la serie “Al filo de lo imposible” (2011), por la dificultad implícita a las inmersiones en estos medios extremos.

Posteado por: zco1999 | 26 enero 2015

Sonograma de un grupo de delfines mulares

(Fuentes: Carlos de la Hita y ELMUNDO.es)

Bajo el agua los delfines ven, literalmente, con el oído. El sónar, la localización por ecos, es un sistema de navegación tan antiguo como la historia de estos animales en el mar. Los delfines, como otros cetáceos -y como los murciélagos, aunque estos se orientan en la franja de los ultrasonidos-, emiten series de chasquidos de alta frecuencia que, al rebotar con algún objeto, regresan en forma de ecos. El retardo les permite medir la distancia; la suma de una serie de rebotes forma en la mente del delfín una imagen sonora.

En esta grabación se observan los sonogramas, la representación gráfica de las series de chasquidos de un grupo de delfines mulares en navegación de caza. La secuencia ha sido grabada en un breve encuentro en el mar, en el Parque Nacional del Archipiélago de Cabrera, frente al islote de Na Foradada, en la estela de un barco de pesca de arrastre, ya que que por detrás  los delfines cazan los bancos de peces espantados por la red que barre el fondo.

Un hidrófono, un micrófono especial para grabar bajo el agua, se encuentra sumergido a dos metros. Al principio de la grabación les oímos acercarse, precedidos por sus chisporroteos. Al cabo de unos segundos varios ejemplares se arremolinan alrededor, exploran la embarcación con sus chasquidos, se entretienen con la extraña forma del hidrófono, como si fuera un pez inmovilizado. Incluso se percibe el roce de una piel contra la  lancha.

Una vez que con sus barridos de frecuencia deducen que, sea lo que sea, el hidrófono no es comestible, los delfines mulares reemprenden su navegación. Vuelve la emisión de pulsos regulares, vuelven los ecos de algún banco de peces, y hacia allá se dirigen.

Sonograma de los pulsos y clicks de ecolocación de un grupo de delfines mulares (Tursiops truncatus) persiguiendo un banco de pescado. Archipiélago de Cabrera, frente al islote de Na Foradada. Profundidad del hidrófono 2 m.

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