Posteado por: zco1999 | 27 enero 2011

Investigadores de la Universidad de Zaragoza analizan y divulgan el estado de los ibones aragoneses

(Reproducido de Aragón Investiga)

¿Cómo es la salud de los ibones de Aragón? ¿Están en peligro por la contaminación producida por el hombre? Un grupo de investigadores de la Universidad de Zaragoza lleva ocho años sumergiéndose en estos lagos de alta montaña de origen glaciar, que en Aragón reciben el nombre de ibones y ascienden a 197, la mayor concentración de la Península Ibérica. Junto a estos científicos de áreas tan dispares como la Química, Física, Geología, Geografía y Medio Ambiente, participa la Fundación Boreas, con buceadores de la Federación Aragonesa de Actividades Subacuáticas (FARAS), y también el Zaragoza Club Odisea (ZCO).

Toda esta labor científica en las profundidades de estos ibones aragoneses está de actualidad: ha sido reflejado en distintos medios de comunicación aragoneses, a raíz del documental “Montañas de agua: ¿Qué está pasando en los ibones?”, desarrollado por este equipo, en el II Taller de Guión y Producción del Documental Científico de la Universidad de Zaragoza, que junto a otros cuatro documentales fue exhibido este pasado lunes en el Paraninfo Universitario.

Alfonso Pardo, investigador de este grupo y profesor en la Escuela Politécnica Superior de Huesca, al preguntarle sobre este documental y la repercusión social que está teniendo, asegura que el medio audiovisual “tiene un gran potencial”, para trasmitir la realidad en que se encuentran los ibones a consecuencia de la contaminación. Una potencia e impactos superiores a cualquier publicación, porque la gente “está más acostumbrada a las imágenes”. De ahí que gracias a este documental, se pueda llegar a conseguir el objetivo de que el “colectivo ciudadano se conciencie más”, señala Pardo, coguionista de este documental.

Esta concienciación, esta movilización social es clave para la protección de los ibones. Y no es para menos, porque tal como comenta este científico, en los fondos de estos lagos glaciares, “nos hemos encontrado de todo, desde bidones de combustibles, ruedas de coches, sillas plegables, restos de comidas o sedales y anzuelos de pesca”. También es notable el efecto de la materia orgánica, procedente de la ganadería. Todo esto hace que el resultado sean aguas turbias, que impiden que la radiación solar llegue al fondo del ibón, con la consiguiente falta de oxígeno y muerte de los organismos que habitan los ibones.

Este documental relata este impacto de la contaminación producida principalmente por la acción humana: un colapso del ecosistema, que tambiéntiene un claro efecto en las reservas del agua, ya que el agua de los ibones “es la fuente de donde provienen las redes hidrográficas de los ríos procedentes del Pirineo”, de ahí que  “cuanto más limpia sea el agua de estos lagos glaciares, mejor será el agua de nuestros ríos”, señala Alfonso Pardo.

Pero no hay que ser catastrofista. Todavía se está a tiempo de tomar medidas y hay tiempo para la esperanza, porque desde el año 2002, cuando surge esta línea de investigación centrada en los ibones, hasta ahora, se ha conseguido recopilar datos, estudios, que han dado lugar a publicaciones y a partir de estas, “diferentes instituciones como Gobierno de Aragón y empresas como Endesa se han concienciado y han tomado medidas de protección, como retirar material próximo a ibones”, señala Pardo.

Estas conclusiones científicas han sido dadas a conocer a la sociedad  a través de conferencias o acciones divulgativas emprendidas por la Fundación Boreas o bien en foros especializados como el Congreso Nacional de Medio Ambiente (CONAMA), que han concienciado de que “con medidas de gestión sostenible se pueden recuperar los ibones”, concreta este geólogo, que además es buceador y director del Zaragoza Club Odisea , impartiendo la especialidad de buceo científico, en la Federación Aragonesa de Actividades Subacuáticas.

Al hacer memoria del camino andado en estos ocho años, Alfonso Pardo, señala que de esos 197 ibones, este equipo de investigación aragonés se ha centrado en los que han sufrido un mayor impacto por la acción del ser humano, lo que se traduce en los más transitados por su mejor acceso, como es el caso del ibón de Baños, en el balneario de Panticosa, ubicado en el Valle de Tena, “visitado desde tiempos de los romanos”. Un espacio que “ha sufrido la acción antrópica de manera intensa durante siglos y continúa siendo usado para diversas actividades de ocio y deportivas en la actualidad”. Además, es muy visitado, por gran cantidad de público, de ahí que fuera el primer ibón escogido por este grupo de investigación, para calificar su “estado medioambiental” y sensibilizar a los ciudadanos hacia estos ecosistemas.

Otros ibones que se han analizado, a través de las muestras obtenidas por los buceadores de FARAS y ZCO, son el ibón de Sabocos, cercano a la estación de esquí de Panticosa; los ibones de Truchas y Escalar, próximos a la estación de Astún; y el Ibón de Marboré, en el Parque Nacional de Ordesa. En este último, al estar a mayor altitud, el acceso está más restringido y sólo pueden llegar hasta él montañeros o escaladores. “El acceso es complicado, cuando vamos a tomar muestras debemos contar con un helicóptero, para llevar todo el material”, concreta Pardo.

La obtención de muestras en todos estos ibones se realiza varias veces al año, coincidiendo con el cambio de estación, con el fin de ver “cómo evoluciona el agua y los diferentes elementos contenidos en ella”, asegura este investigador de la Universidad de Zaragoza, que también apunta que hay una estrecha colaboración con el grupo de investigación Geomorfología y Cambio Global, dirigido por el investigador y director del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE), Blas Valero. Con este grupo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la colaboración se establece aportando muestras, sedimentos obtenidos en los fondos de estos lagos de alta montaña, que tienen un importante valor: “no tienen ninguna perturbación”, y al contener “varias láminas milicéntricas muy finas, pueden ir preservando el polén”, de ahí que se pueda analizar la flora en diferentes épocas y que estos investigadores del IPE puedan hacer un “viaje en el tiempo”, con reconstrucciones de la vegetación y el clima en un determinado momento.

Rosa Castro

Enlaces de interés del documental: Reportaje fotográfico /////Preproducción///Reproducción del documental

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  1. […] (Reproducido de Aragón Investiga vía zco1999.wordpress.com) […]


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