Posteado por: zco1999 | 27 junio 2011

Errores comunes en buceo: bucear enfermo o sin ganas

El buceo deportivo debe ser una actividad segura y divertida. Curiosamente ambos conceptos van mucho más unidos entre sí de lo que podría parecer a priori. La mente y el cuerpo han de estar preparados para el buceo, si no el nivel de control y la seguridad de la inmersión pueden verse seriamente comprometidos . Tanto es así que incluso en el buceo profesional o el militar se aplica la regla de que si no tienes el cuerpo o la mente para bucear es mejor renunciar a la inmersión”.

Sin embargo, entre los buceadores deportivos, y quizá algo más entre los principiantes, muy pocos están dispuestos a cancelar una inmersión programada a causa de una enfermedad leve, un pequeño malestar o simplemente porque ese día “el cuerpo no te pide agua“. Pero lo cierto es que bucear en eses condiciones puede ser peligroso e incluso mortal.

Hace algún tiempo, narrabamos en otro post un accidente de buceo por no realizar la inmersión en condiciones adecuadas, y cómo la falta de descanso, una comida inapropiada, el alcohol, el miedo o la tensión de bucear en un lugar desconocido podían desencadenar reacciones que acaban en un accidente de buceo.

Cuando el buceador no se encuentra cómodo se desatan los mecanismos defensivos en la mente que desembocan en estrés. Se trata en ocasiones de una suma de pequeños inconvenientes o factores que analizados por separado no se les presta atención, pero su efecto aditivo hace que el buceo se transforme desde el principio en una mala experiencia. Veamos otro ejemplo que si no es por el desenlace a más de uno le puede resultar algo familiar:

Un grupo de amigos viaja durante toda la noche para llegar al centro de buceo a tiempo para la primera inmersión de la mañana. Al llegar el día es plomizo y el mar está algo movido.  Desayunan a toda velocidad y a uno de ellos la comida no le cae bien en el estómago. En el centro de buceo a ese mismo buceador le alquilan un regulador cuya segunda etapa “sopla” ligeramente, pero no pide que se lo cambien, no es de los que protesta por una nimiedad así. Durante la travesía al punto de inmersión el barco se mueve y ese mismo buceador se marea ligeramente. Piensa en no bucear, pero por otra parte, esperar en el barco agitado por la olas no le parece una buena idea. Se acuerda del regulador que “sopla”, pero decide que lo mejor es echarse al agua cuanto antes y acabar así con su malestar. Y, sin decir nada  a sus compañeros se echa al agua y en poco tiempo comienzan todos juntos la inmersión. Al cabo de unos veinte minutos ese buceador era rescatado por sus compañeros desde 35 m de profundidad víctima de una hipercapnia.

¿Debió renunciar a la inmersión? Sin duda. Pero a los ojos del buceador accidentado, ¿cómo iba a  quedarse sin bucear con sus amigos por haber dormido poco una noche? ¿O por un regulador que necesitaba una revisión? ¿O por un ligero mareo en el barco fruto de un desayuno apresurado? ¿O porque no hacía sol y era un día triste? Pero sumado aquel conjunto de inconvenientes, más el hecho de que era la primera inmersión del grupo de amigos aquella temporada con el consiguiente estrés añadido, formó un peligroso cóctel que desembocó en un accidente.

Para evitar estas situaciones es fundamental desarrollar la confianza: en uno mismo y en los compañeros de inmersión. No tener ningún inconveniente en manifestar las dudas, las sensaciones y sentimientos que se generan alrededor de la inmersión. Usar el sentido crítico para valorar las circunstancias concretas de nuestra mente y nuestro cuerpo en esa jornada de buceo. Y saber decir “No”. Nadie debería criticar a un compañero de inmersión por ello. Porque el buceador que sabe renunciar a una inmersión no sólo lo hace velando por su propia seguridad sino por la de sus compañeros de inmersión. Y si aun así,  en un momento dado nos asalta la duda de permanecer callados, hemos de pensar que hasta los buceadores profesionales saben renunciar a una inmersión.

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Responses

  1. Realmente no es fácil abandonar y más cuando por fin llega el día esperado.
    También hay que decir que en las salidas doble desde embarcación programadas, no es extraño ver a varios buceadores que deben renunciar a la segunda inmersión, normalmente por mareos o por problemas de compensación.

  2. […] y ante una posible inmersión que suponga traspasar el propio  nivel de buceo hay que saber hacer algo que comentabamos en un post anterior: renunciar a la inmersión. Pero eso no siempre es fácil, lo sabemos, y más cuando no se tiene una percepción adecuada del […]


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