Posteado por: zco1999 | 17 agosto 2011

De regreso a los secretos del “Correo”

Hacía años, cerca de una década, que no había vuelto a bucear en El Correo, uno de los pecios más famosos y técnicos del litoral de Tarragona.  Y lo cierto es que tenía muchas ganas, entre otras cosas porque la historia de este pecio tiene, como la de casi todos los naufragios sucedidos en tiempo de guerra, un punto de confusión que aumenta si cabe su áura romántica.

El Correo, botado en 1905 y cuyo verdadero nombre fue  “Florida”  y posteriormente “Cavour“, era un vapor que transportaba tanto mercancías como pasajeros. En 1909, el Florida embistió en medio de la niebla al transatlántico RMS Republic a 150 millas de su puerto de destino, Nueva York. El Republic, que pertenecía a la naviera White Star Line-que años más tarde construiría el RMS  Titanic– se hundió como resultado de la colisión, y sus restos descansan a 85 m de profundidad. El “Florida”, en cambio pudo llegar a su destino sin mayores percances.

Fotografía del Florida/Cavour/”Correo”, con las huellas del impacto contra el Republic por culpa de la niebla el 15 de enero de 1909.

En el momento de su naufragio, el Cavour transportaba emigrantes italianos a Argentina, así como una enorme variedad de mercancías -neumáticos, baldosas, rollos de tela, nueces,…- . El naufragio se produjo  el 11 de diciembre de 1917 a tres millas naúticas de la Ametlla del Mar  frente a la playa de la Almadrava. No hubo víctimas. Sin embargo, la causa de su hundimiento no está del todo clara.

Tradicionalmente se considera que el Cavour se fue a pique por el ataque del submarino alemán U-53, que  le cañoneó con su pieza de artillería de superficie, impactando muy cerca de la santabárbara del vapor. Sin embargo,  otras fuentes indican que el motivo de su naufragio fue la colisión con otro vapor de pabellón italiano: el Caprera.

Noticia publicada en La Vanguardia el 11 de diciembre de 1917.

El pecio reposa con su quilla a 52 m en un fondo de fango y es un punto de inmersión muy conocido, que a lo largo de los años se ha cobrado la vida de dos buceadores. El Correo es un verdadero imán para los cardúmenes de peces de los alrededores, que suelen buscar refugio en su estructura. Por ello el lugar suele ser frecuentado por  pescadores, tanto deportivos como profesionales, lo que hace que en la estructura del pecio sean habituales las redes rotas y los sedales, un peligro más para los buceadores.

Por sus características, la inmersión en el Correo debe planificarse como de buceo técnico debido a su profundidad (entre 45 m y 52 m), habitualmente la visibilidad no es buena (rara vez más de 12 m), y porque son frecuentes las corrientes.

La inmersión fue posible gracias a la invitación de José Luis Rodríguez, instructor del club Leviatán, y uno de los grandes especialistas en el buceo en este pecio.  Para nuestra incursión usamos un bibotella 2×10 l cargado a 300 bar y un monobotella de 18 l cargado a 230 bar. Suficiente para una inmersión de 20 minutos, y sus correspondientes paradas de descompresión a 9 m, 6 m y 3m.  Además, el uso de focos y de hilo guía se hace imprescindible para iluminar el oscuro fondo y las bodegas, y no perder el tiempo a la hora de regresar al fondeo.

El recorrido fue por la mitad de proa, hasta llegar a la impresionante quilla recta del vapor. Tras rodearla, regresamos siguiendo la estela blanca del hilo guía. La cubierta está completamente tapizada de escombros del propio naufragio. Con paciencia se pueden encontrar restos de cerámica, vajilla, cámaras de neumático y otras piezas de la mercancía que transportaba como carga el vapor. Siempre hay que estar vigilantes a los enredos con los restos de redes, sedales y cabos que erizan la superficie del pecio. Una vez que alcanzamos el cabo del ancla, y tras comprobar el tiempo de fondo, decidimos continuar un poco nuestro recorrido en dirección a popa. Al alcanzar la apertura de la segunda bodega, el ordenador indicó que entrebamos en 1 minuto de descompresión a 9 m. Hora de regresar e iniciar el ascenso.  Tras recoger el hilo guía y preparar el ancla con una boya que facilitase su recuperación, nos dirigimos lentamente a la primera parada de descompresión. El leviatán, dormido en las profundidades desde hace casi un siglo, se fue separando de nosotros y nos despidió con las cuencas vacías de sus bodegas mientras regresabamos a la superficie.

Este es el aspecto que tiene el Correo bajo el agua:

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Responses

  1. ¡Memorable! Felicidades.

  2. ¡Qué emocionante!

  3. Modo envidia on 🙂

  4. Este barco llevó a mi abuelo Giuseppe Gentile en 1913 de Italia a Argentina. Sin palabras… Una emocion enorme ver este video.

    Gracias,

    Gerardo

    • Gracias a ti por interesarte por nuestro blog.

      Un saludo afectuoso,

      zco


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