Posteado por: zco1999 | 26 agosto 2011

Errores comunes en buceo: no controlar la flotabilidad

La primeras inmersiones son siempre un desafio.  El buceador necesita sentirse cómodo con el equipo de buceo. Conocer y saber manejar los diferentes elementos que forman la escafandra autónoma es vital, pero quizá el que más cuesta a los buceadores es el chaleco hidrostático, el instrumento que se emplea para conseguir la flotabilidad neutra a cualquier profundidad.

La flotabilidad del buceador es el resultado de una suma de factores, entre ellos ya comentamos la importancia de un lastrado correcto. Pero de ellos, es el chaleco hidrostático el que nos permite variar nuestra flotabilidad a voluntad durante la inmersión. Por ello su manejo correcto es crítico para un buceo seguro y confortable.

Una de las cuestiones que más sorprende a los buceadores nóveles es que un uso inadecuado del chaleco hidrostático, habitualemente se produce por hincharlo y deshincharlo con demasiada frecuencia. Un buceador bien lastrado y entrenado, usará su chaleco hidróstatico pocas veces, y eso redundará, entre otras cosas, en un menor consumo del aire de la botella.  El buceador debe procurar moverse entre cotas en posición horizontal y aprovechando los cambios de volumen que produce la respiración. Los instructores lo dicen a sus alumnos en todos los curso, pero no está mal recordarlo una vez más: el aire dentro del chaleco hidrostático se mueve siempre a la zona de máxima cota, por lo hay que saber utilizar las diferentes válvulas de purga de aire (lumbar o de hombro) de acuerdo a la posicición de buceo y a la de la bolsa de aire dentro del chaleco. Esto es especialmente relevante cuando se usa la traquea: pegada al cuerpo y con la boquilla en una posición baja no resultrá efectiva para purgar el exceso de aire; hay que levantarla de forma que sea el punto más alto del equipo, y así el aire se movera hacia su boquilla.

Otra cuestión que suelen olvidar los buceadores nóveles es que durante el ascenso no hay que inflar el chaleco hidrostático sino  purgarlo, especialmente en los últimos 10 m. De la misma forma que para descender tampoco es necesario purgar todo el aire del chaleco, de otra forma el buceador terminará impactando contra el fondo.

En los desplazamientos por el fondo hay que mantener una distancia de seguridad con él de forma que ni las aletas, ni ninguna otra parte del equipo de buceo vaya golpeando las rocas y organismos o vaya levantando sedimento que pueda enterrar o sofocar a la fauna bentónica.

En otras palabras: un mal control de la flotabilidad no sólo redunda en el consumo de aire, en la fatiga del buceador y en la posibilidad de ascensos no controlados, sino que si todo lo mencionado no fuese ya motivo suficiente,  además es un peligro para la fauna y flora subacuática.

Por ello es conveniente practicar y practicar: en la piscina, en el mar, en zonas seguras y a poca profundidad hasta que conozcamos nuestro equipo, optimicemos el uso del chaleco hidrostático y nuestra propia acuaticidad: nuestro buceo y el entorno subacuático saldrán beneficiados.

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