Posteado por: zco1999 | 30 junio 2012

NEEMO 16: entrenamiento para el espacio exterior bajo las aguas de Florida

(Modificado de ELMUNDO.es)

Durante 12 días, tres astronautas y un científico han permanecido sumergidos a 20 m de profundidad para simular una misión a un asteroide. Lo han hecho desde el laboratorio submarino de la NASA ‘Aquarius’, construido en los cayos de Florida, a unos seis kilómetros de la costa.

El pasado fin de semana regresaron a la superficie los cuatro ‘aquanautas’ de la expedición Neemo16 (‘NASA Extreme Environment Mission Operations‘), un programa de entrenamiento en entornos hostiles con el que las agencias espaciales prueban sus equipos y ensayan los procedimientos de cara a futuras misiones a asteroides y a otros planetas.

El primer viaje tripulado a un asteroide podría producirse hacia el año 2025, según la NASA. Una misión real a uno de estos objetos celestes duraría entre uno y seis meses, dependiendo del objeto elegido.

Aunque la duración de ‘Neemo16’ ha sido inferior (12 días), durante esta misión simulada se han realizado las mismas tareas y experimentos que los astronautas tendrían que llevar a cabo si estuvieran en el espacio y se han ensayado algunos de los problemas que podrían surgir durante una expedición real. Cada día, realizaron varias ‘caminatas espaciales’ para probar los equipos y ensayar experimentos, como la recogida de muestras del lecho marino.

La astronauta de la NASA Dorothy Metcalf-Lindenburger ha sido la comandante de la misión, en la que también han participado el británico Tim Peak, de la Agencia Espacial Europea (ESA), el japonés Kimiya Yui, de la agencia espacial nipona (JAXA) y el profesor de astronomía Steve Squyres, uno de los principales investigadores de los programas de vehículos robóticos enviados a Marte.

La vida bajo el agua

“La inmersión en el agua es la mejor simulación de la ingravidez que podemos hacer en la Tierra durante varias horas, que es lo que duran las actividades fuera de la nave”, señala a ELMUNDO.es Herve Stevenin, el entrenador de astronautas de la Agencia Espacial Europea (ESA) que ha participado en esta misión.

‘Aquarius’ pertenece al Instituto Nacional Oceánico y Atmosférico de EEUU (NOAA, por sus siglas en inglés) y es una especie de búnker cilíndrico de acero amarillo anclado en el fondo marino, con ocho ventanas y compartimentos presurizados. Mide 13 metros de longitud y tiene un diámetro de unos tres metros.

El hábitat en el que viven tiene una presión 2,5 veces superior a la de la superficie. Durante las misiones ‘Neemo’ los ‘aquanautas’ emplean una técnica conocida como buceo de saturación, que permite estancias prolongadas. Según explica Stevenin, su organismo se llena completamente de nitrógeno, lo que hace necesario que antes de regresar a la superficie deban llevar a cabo un lento proceso de descompresión (que dura unas 12 horas). Si no lo hicieran, pondrían en riesgo su salud.

La imposibilidad de un regreso inmediato es otra de las similitudes que una expedición acuática guarda con una estancia espacial. La tripulación pasó la mayor parte de su tiempo dentro del laboratorio, en el que se han recreado las instalaciones de una nave y en el que se simuló un retraso en las comunicaciones con el exterior como el que habría en una misión real.

Retraso en las comunicaciones

Según explica Herve Stevenin a través de un correo electrónico, los ‘aquanautas’ han probado diferentes estrategias para explorar un asteroide, recoger muestras y colocar determinados instrumentos. Han usado mochilas propulsoras y han ensayado el transporte en un pequeño vehículo conducido por otro astronauta: “También queríamos comprobar cuántos astronautas son necesarios para trabajar en equipo con la máxima eficiencia y de qué forma el centro de control de la misión puede prestar ayuda remota a 15 millones de kilómetros de distancia (simulamos un retraso en las comunicaciones de 50 segundos en cada sentido. Es decir, si envías un mensaje a la tripulación, incluso en el caso de que respondan en cuanto les llegue, no recibes su respuesta hasta, al menos, un minuto y 40 segundos después de que se lo hayas mandado. Hemos probado esta configuración en las comunicaciones para aprender y definir qué procedimientos y sistemas serán los más adecuados para una misión a un asteroide”, añade.

La meteorología y las buenas condiciones del mar han ayudado al desarrollo de la misión. Y es que, como recordaba el pasado 19 de junio Steve Squyres en el blog que han mantenido en la página de la NASA, los tripulantes no han tenido que preocuparse mucho sobre el tiempo. El inicio de la anterior expedición, ‘Neemo15’, sin embargo, tuvo que ser pospuesto debido a una tormenta tropical.

Durante su estancia bajo el mar, la NASA retransmitió a través de internet el día a día de los tripulantes, que además participaron en actividades educativas dirigidas a estudiantes. Los seguidores de la misión tenían la oportunidad de participar en los experimentos que se llevaban a cabo a través de la web.

Entrenamiento acuático

Para formar parte de las misiones ‘Neemo’ no es imprescindible ser astronauta. De hecho, Steve Squyres es científico. Sí tienen que tener un muy buen estado de salud y pasar varias pruebas de natación y buceo. Antes de iniciar la misión, completan un entrenamiento de dos semanas, una en Houston y otra en los cayos de Florida, junto al equipo de apoyo de la misión.

Aunque ‘Aquarius’ es el mayor laboratorio submarino del mundo, las agencias espaciales cuentan con otras instalaciones para preparar a sus astronautas. Desde los años 60 es habitual que realicen parte de su entrenamiento bajo el agua para ensayar paseos espaciales.

Según señala el entrenador Stevenin, los astronautas de la Agencia Espacial Europea (ESA) se entrenan en un tanque, NBF (Neutral Buoynacy Facility), que tiene una profundidad de 10 metros y unas dimensiones de 22 metros x 17 metros. Aquí se preparan para las caminatas espaciales que realizan durante sus estancias en la Estación Espacial Internacional (ISS).

La duración de estas inmersiones a 10 metros de profundidad es de tres a cuatro horas, por lo que no es necesario realizar el procedimiento de descompresión que deben hacer los participantes en las misiones ‘Neemo’. Sólo realizan una parada de seguridad durante tres minutos cuando están a cinco metros de profundidad.

Minería de asteroides

Una futura misión a un asteroide no sólo serviría para preparar viajes más ambiciosos, como una expedición a Marte. Frente a la escasez de recursos minerales en la Tierra, los asteroides son una fuente casi inagotable de cobalto, zinc, oro, platino o manganeso, que resolvería los problemas de abastecimiento en la Tierra.

¿Sería viable explotar sus reservas? La empresa Planetary Resources cree que sí. Pese al enorme coste económico y a las evidentes dificultades técnicas, los millonarios Eric Anderson y Peter Diamandis se han puesto manos a la obra para intentar hacer posible la explotación de unos 1.500 asteroides próximos a la Tierra.

Más información:

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Responses

  1. Empezaba a estar satisfecho con mis setenta y dos horas acumuladas…con esto no se puede competir. Interesante.


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