Posteado por: zco1999 | 17 junio 2013

Nadando entre atunes rojos en la Ametlla de Mar

Algunos de los expedicionarios zcos antes de saltar al agua con los atunes

Algunos de los expedicionarios zcos antes de saltar al agua con los atunes.

El domingo 16 de junio de 2013 un grupo de zcos y amigos del club nos desplazamos a la Ametlla de Mar para conocer de cerca y bucear con el atún rojo del Mediterráneo,  la especie de mayor tamaño entre los túnidos, que puede alcanzar 3 m de longitud y 600 kg de peso y se alimenta de peces (principalmente de arenques, anchoas, sardinas, jureles, caballas), crustáceos y cefalópodos.

Los atunes habitan el ecosistema pelágico de la totalidad del Atlántico Norte y sus mares adyacentes, principalmente el mar Mediterráneo, y pueden encontrarse tanto cerca de la superficie del mar como a profundidades de hasta 1000 m de profundidad. Nadan en enormes cardumenes de cientos o miles de ejemplares y realiza larguísimas migraciones  con fines alimentarios y reproductivos de hasta 11000 km, gracias a la estructura de su cuerpo preparada para una natación eficiente con una velocidad media de 5,9 km/h y máxima de 31km/h.

Cardumen de atunes rojos.

Su reproducción tiene lugar fundamentalmente en dos zonas, el Mediterráneo y el Golfo de México, entre los meses de mayo y julio, según la zona de desove. Dentro del Mediterráneo se conocen principalmente tres zonas de puesta: en las Islas Baleares, en el sur de Italia (alrededor de Sicilia) y en el Mar Levantino. Las áreas escogidas por los atunes para el desove responden a la confluencia de diferentes variables ecológicas y ambientales. Los atunes que desovan en el Mar Mediterráneo alcanzan su madurez sexual en torno a los 4 años de edad. A 24 °C, el desarrollo embrionario dura unas 32 horas y los estadíos larvarios unos 30 días.

Unos animales muy interesantes que merecía la pena conocer de cerca. Y eso hicimos. Embarcados en el catamarán de Tuna-Tour de Bafelgó, navegamos hasta la piscifactoría donde tienen sus cardumenes de atunes a unas 2,5 millas del puerto de la Ametlla de Mar, donde se encuentra la principal flota atunera del Mediterráneo español.

Los zcos asisten a la proyección de un documental que les enseña lo básico de la biología y pesca del atún rojo.

Los zcos asisten a la proyección de un documental que les enseña lo básico de la biología y pesca del atún rojo.

Natali, Marta y Zoe, en la proa del catamarán rumbo a las piscinas de los atunes.

Natali, Marta y Zoe, en la proa del catamarán rumbo a las piscinas de los atunes.

Alfonso y Jorge, instructores de la expedición zca.

Alfonso y Jorge, instructores de la expedición zca.

Una vez que llegamos a la piscifactoria, fue el momento de equiparse con los neoprenos y el equipo ligero de buceo y saltar al agua. En las piscinas de red en pleno mar abierto nos aguardaban esas enormes criaturas que subían desde las profundidades en busca de las caballas que arrojaban los marineros a nuestro alrededor.

Una vista parcial de las piscinas donde engordan los atunes.

Una vista parcial de las piscinas donde engordan los atunes.

Los zcos en la piscina de los atunes.

Los zcos en la piscina de los atunes.

Buceamos en apnea un buen rato, entre las redes y el cardumen de enormes atunes, y un enjambre de medusas que nos dejaron un recuerdo urticante a casi todos.

Pelagia noctyluca, una de las muchas medusas que poblaban la piscina de los atunes.

Pelagia noctyluca, una de las muchas medusas que poblaban la piscina de los atunes.

Otra imagen de una medusa en la que se aprecia la longitud de sus nematocistos.

Otra imagen de una medusa en la que se aprecia la longitud de los filamentos con nematocistos.

Para ver bien el cerdumen de atunes había que descender a más allá de 3 o 4 m de profundidad, y allí con ayuda de un cebo de caballa, esperar a que alguno de los animales del grupo se decidiese a dar una rápida pasada en busca de su bocado a menos de 1m del buceador. El mordisco del atún al capturar su presa resonaba seco en el agua casi a la vez que  el destello plateado de su enorme lomo nos invitaba a seguirlo con la mirada en su regreso a la seguridad del cardumen.

Ascendiendo de un encurntro profundo con los atunes.

Ascendiendo tras un encuentro profundo con los atunes.

Este año no ha sido posible, pero seguiremos insistiendo y quizá el año próximo podamos bucear con escafandra autónoma en las piscinas de los atunes y disfrutar de su compañía sin la limitación de nuestros pulmones.

En cualquier caso, la experiencia de este domingo es absolutamente recomendable para todos aquellos, buceadores o no, que quieran conocer de cerca algunos de los más poderosos habitantes de las profundidades del Mediterráneo.

Una pareja de atunes se aproximan al olor de las caballas.

Una pareja de atunes se aproximan al olor de las caballas.

Tras su captura, el atún regresa a las profundidades.

Tras su captura, el atún regresa a las profundidades.

Más información:

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  • En ruso:
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