Posteado por: zco1999 | 7 julio 2013

Inmersión en el embalse de Canelles

Seamos claros: el que describimos hoy no es un lugar al que ir para hacer una inmersión. En otras palabras, fuimos porque teníamos que ir para hacer una inspección visual de una plataforma hundida en el embalse e informar a PRAMES de su estado, para ver si merecía la pena contratar a un buceador profesional que realizase el trabajo de emersión y recuperación. Pero en aquellas aguas no hay nada que ver. Mala visibilidad, fango y una termoclina a 6 m de profundidad que corta el aliento.

Sin embargo, como en tantas otras ocasiones, lo importante no es el destino, sino el viaje. Y llegar hasta este embalse del río Noguera Ribagorzana, entre las provincias de Hiesca y Lérida es un recorrido impresionantemente bello que recomendamos a cualquiera que disfrute del Prepirineo y de la naturaleza, y de la cultura rural.

La primera sorpresa fue la visita al pueblo abandonado de L’Estall, despoblado hace poco menos de una década cuando su último habitante, Santiago Pena, fue trasladado a un asilo por sus familiares. Había estado viviendo en soledad en este rincón perdido casi treinta años. Veamos algunas fotos del hogar y el pueblo de Santiago, un verdadero viaje en el tiempo:

Po fin llegamos a la ermita de Montfalcó, con unas vistas espectaculares del congosto del río Noguera Ribagorzana y del embalse. Y desde allí ya podíamos divisar el lugar donde haríamos la inmersión. Las perspectivas, como sospechabamos, no eran buenas. El color azul turquesa de las aguas indicaba mucha materia en suspensión y poca visibilidad.

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A pie del embalse nos equipamos bajo un sol de verano que hacía difícil enfundarse el neopreno, descendimos siguiendo la pasarela en busca de la estructura hundida. La encontramos a 8,6 m de profundidad en un ambiente caliginoso y con un agua helada tras atravesar a 6 m de profundidad la  mencionada termoclina.

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Apenas pudimos filmar, pero inspeccionamos al tacto y visualmente el estado, implosionado por la presión hidrostática, de los elementos sumergidos. Y de regreso a la superficie, tras apenas 13 minutos de inmersión en aquellas aguas cenagosas.

En resumen: un gran viaje, una inmersión que de no ser porque debíamos hacerla, no merece la pena, pero siempre podremos decir que ¡ZCO ha buceado en el embalse de Canelles!

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