Posteado por: zco1999 | 5 septiembre 2013

Fósiles de C. megalodon a 1000 m de profundidad en las Canarias

(Modificado de ELMUNDO.es)

En el Mioceno, el C. megalodón pudo llegar a depredar presas de un tamaño muy considerable.

El Carcharodón megalodón está considerado el mayor tiburón que ha habitado los océanos. Desde que se extinguió, hace unos dos millones de años, no se ha conocido un depredador como él, pues podía alcanzar los 20 metros de longitud y pesar hasta 100 toneladas.

Este auténtico monstruo del mar, capaz de devorar grandes presas como ballenas, delfines y focas además de tortugas y peces, vivió también en aguas canarias, como demuestra el hallazgo de 15 piezas dentales anunciado por un equipo de científicos del Instituto Español de Oceanografía (IEO).

Según detalla por teléfono desde Tenerife Pedro José Pascual Alayón, biólogo marino del Centro Oceanográfico de Canarias, los fósiles se encontraron a 1.000 metros de profundidad, en un yacimiento al pie de la montaña submarina conocida como Banco de Concepción, situada al norte de la isla de La Graciosa.

El descubrimiento se produjo el pasado mes de octubre durante la campaña INCOECO 1012 (en el marco del Proyecto Life+Indemares), aunque han esperado a tener identificados los fósiles para anunciar el hallazgo. Y es que junto a los restos de megalodón, pertenecientes a la especie ‘Otudus (Megaselachus) megalodon’ encontraron fósiles de otros animales marinos, todos ellos extintos.

Comparativa del tamaño de un diente de C. megalodón con dos dientes de C. carcharias.

Un yacimiento de animales marinos

Hay fósiles de otras especies tiburones, huesos de ballenas y fragmentos del cráneo y costilla de un sirénido (un mamífero marino pariente del actual manatí). El paleontólogo italiano de la Universidad de Parma Franco Cigala trabajó con Pascual en la identificación de los fósiles.

“El megalodón vivió en el Mioceno durante más de 15 de millones de años, un periodo durante el que fue cambiando su linaje evolutivo. Los dientes más grandes, de unos 17 centímetros, se han encontrado en California y Chile”, detalla Pascual.

El registro fósil de este tiburón gigante se extiende desde hace 20 millones hasta hace dos millones de años y también incluye restos hallados en otras zonas, como Japón. Por los datos que tiene Pascual, en España no ha encontrado referencias en la literatura científica sobre el hallazgo de fósiles del megalodón (los más próximos se hallaron en aguas de Marruecos) aunque considera probable que aparezcan nuevos restos en la costa atlántica española: “Eran unos animales cosmopolitas. Tuvieron un éxito considerable por su poderío y su tamaño”, señala el biólogo.

Tamaños comparativos de diversos tiburones actuales y extintos.

Los dientes hallados en Canarias pertenecen a varios ejemplares jóvenes, quizás de cinco o seis metros de longitud (al nacer debían medir unos dos metros). Datar su antigüedad es muy complejo, porque no tienen suficiente material biológico y habría que tomar muestras del suelo volcánico para ser más precisos. Pese a ello, cree podrían haber vivido hace unos 15 millones de años. “Era la época en la que se estaba originando el archipiélago canario y el paisaje era muy distinto al de ahora. Las islas apenas eran islotes y debían estar cerca del continente”. Aquí, estos tiburones encontraban abundante comida, pues se cree que era una importante zona de cetáceos.

A medida que se han ido hallando más fósiles se han podido descartar algunas teorías sobre el megalodón. Por ejemplo, se pensaba que se trataba de una sola especie pero el estudio de los fósiles ha confirmado que había varias. “Antiguamente, cuando no había mucha información, se consideraba que el megalodón era antecesor del actual tiburón blanco, pero se ha demostrado que no es así”, explica.

Pese a su poderío acabó extinguiéndose como tantos otros animales. Hay varias teorías sobre la causa de su extinción. La que más se menciona es debido a un cambio climático. Hubo una gran glaciación que llegó a la Península y cambiaron las pautas de migración de las ballenas, que se concentraron más en las zonas polares. Parece que el megalodón no se adaptó bien a los cambios.

Más información:

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