Posteado por: zco1999 | 25 noviembre 2014

AUV SeaBED: un robot subacuático realiza los primeros mapas en 3D y alta resolución del espesor de la cobertura del continente helado

(Modificado de ELMUNDO.es)

Las regiones polares son remotas y están prácticamente deshabitadas, pero lo que allí ocurre tiene consecuencias para todo el planeta. Por ello, los científicos monitorizan desde hace décadas la evolución del espesor de las capas de hielo y los efectos del progresivo aumento de las temperaturas. Y es que, según advierten los científicos, el deshielo en el Ártico y en la Antártida se traducirá en un aumento del nivel del mar en otras zonas terrestres.

Estudiar la evolución del hielo en ambas regiones es una tarea compleja para la que habitualmente utilizan, sobre todo, imágenes recabadas por satélite o por aviones. Ahora, sin embargo, cuentan con un ágil robot submarino que les está ayudando a investigar la capa de hielo con mucha más precisión.

El vehículo robótico AUV (Autonomous Underwater Vehicle) es conocido como SeaBED (que significa fondo marino) y les ha permitido ya realizar los primeros mapas en tres dimensiones y alta resolución de la cobertura helada de la Antártida.

Un equipo internacional integrado por científicos de Reino Unido, EEUU y Australia presenta esta semana sus primeros mapas en 3D en la revista Nature Geoscience. Según señalan, este robot les ayudará a entender mejor los cambios que se están registrando en las capas de hielo debido al calentamiento global.

Diferencias entre el Ártico y la Antártida

La topografía en 3D realizada desde la parte inferior de la capa de hielo, señalan, les ofrece nueva información sobre su estructura y los procesos que la originaron. Un aspecto que consideran clave para averiguar las diferencias entre las capas de hielo de la Antártida y el Ártico, «dos sistemas climáticos muy distintos», según señala Guy Williams, investigador del Instituto de Estudios Antárticos y Marinos de Australia.

«Ahora tenemos una herramienta con la que podemos mapear la capa de hielo antártico, desde la zona más delgada a la que tiene mayor espesor, lo que nos permite tener una visión completa de ella», explica a este diario Jeremy Wilkinson, científicos de la institución British Antarctic Survey (BAS). «Es como mirar a través de un microscopio», compara el investigador, que afirma que pudieron medir zonas de la capa de hielo con 18 metros de espesor.

«Esta investigación no responde a preguntas como cuál es el espesor es la capa de hielo de la Antártida o si ésta está variando. Sin embargo supone un gran salto para las mediciones rutinarias que hacemos repetidamente, y que necesitamos para ser capaces de responder a esas cuestiones», explica Guy Williams.

De momento, SeaBED se ha usado en dos expediciones antárticas realizadas en 2010 y 2012, ambas durante la primavera austral. La primera se llevó a cabo con el buque RRS James Clark Ross de la British Antarctic Survey y la segunda con el rompehielos australiano RSV Aurora Australis. En total, se mapearon tres lugares de la Península Antártica (Weddell, Bellinghausen y Wilkes Land), topografiando una superficie de 500.000 metros cuadrados. Según Williams, el plan es usar un robot más avanzado en el Ártico en 2015.

Inmersión a 30 metros de profundidad

SeaBED mide dos metros de longitud y pesa unos 200 kilogramos. Es capaz de sumergirse a profundidades de entre 20 y 30 metros y su diseño le permite tener la estabilidad suficiente como para tomar imágenes a baja velocidad, según los investigadores. Así, el robot es capaz de tomar datos desde localizaciones que hasta ahora eran de muy difícil acceso. Según detalla Guy Williams, «su batería tiene una duración de 10 horas aunque por seguridad el tiempo máximo de cada inmersión era de unas ocho horas».

Por lo que respecta a la temperatura a la que trabaja, el investigador explica que «el agua en la Antártida se congela a -1,9ºC, por lo que ese es el límite que el robot soporta cuando está sumergido». «La temperatura externa es mucho más fría, estuvo por debajo de los -25ºC durante una fase de la expedición que hicimos en 2012, y esto supone un reto para el robot cuando es lanzado por primera vez desde el barco al agua. De hecho, el agua es el lugar más cálido en el que trabaja».

Los científicos utilizan varias tecnologías y técnicas para estudiar la capa de hielo. Los satélites miden su espesor desde el espacio, aunque la nieve que cubre el hielo dificulta su labor cuando tratan de interpretar los datos de forma precisa. Por ello, otra técnica es perforar agujeros directamente sobre el hielo. Estos datos se complementan con los recabados durante las observaciones desde los barcos de investigación, que ayudan a obtener una fotografía más completa.

«Lo que hemos descubierto en las áreas mapeadas es que el hielo estaba más deformado, como si estuviera formado por montones de trozos de hielo, y era más espeso de lo que se había visto en otros estudios», señala a través de un mail Ted Maksym, de la Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI).

«[AUV SeaBED] ha hecho que veamos la capa de hielo de la Antártida desde una perspectiva distinta. Previamente pensábamos que era relativamente delgada y plana pero estas nuevas mediciones sugieren que sufre un proceso en el que va rompiéndose debido a la acción del viento y las olas, antes de volver a congelarse», explica Wilkinson. «Es importante subrayar que no estamos diciendo que la capa de hielo de la Antártida se esté volviendo más gruesa. Simplemente ahora podemos hacer mediciones de su espesor más precisas gracias a estos robots submarinos».


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