Posteado por: zco1999 | 20 marzo 2015

El último viaje de la Nuestra Señora de las Mercedes

El hundimiento

La Nuestra Señora de las Mercedes había partido en un convoy de Montevideo el 9 de agosto de 1804, aunque provenía inicialmente del puerto del Callao en Lima, Perú, e iba cargada con oro, plata, telas de vicuña, quina y canela.

A las 06.15 de la mañana del 5 de octubre, el convoy compuesto por las naves Medea (insignia), Fama, Mercedes y Santa Clara divisaba las cimas de la sierra de Mochique y poco después aparecía la costa portuguesa en las inmediaciones del cabo de Santa María. Una alegría generalizada invadió a los integrantes de la escuadra, sabedores que se encontraban a una jornada de Cádiz. Durante la misma madrugada, un queche danés en ruta hacia Londres, había informado por la bocina que la paz con Inglaterra seguía sin romperse, lo que reafirmaba la tranquila singladura.

No obstante hacia las 08.00 h. Se avistaron cuatro fragatas de gran porte reconocidas como británicas. Eran la Indefatigable (insignia), Lively, Amphion y Medusa. Por prudencia se dictó la orden de zafarrancho de combate, se izó insignia y bandera.

Los buques ingleses, se situaron uno a uno por el través y a barlovento de la escuadra española, haciéndose evidente la desproporción de fuerzas. Alvear relata en su diario de navegación: “…la fragata principal de barlovento que teníamos bien conocida y era un navío rebajado que en otro tiempo había batido y hecho varar a otro navío francés de 80 cañones…

A distancia de viva voz un oficial inglés, preguntó procedencia y destino y se anunció el envío de un parlamentario que, una vez a bordo de la fragata “Medea”, expuso su misión de conducir a la escuadra española a puerto británico, aún a costa de combate.

Sorpresa y desconcierto entre el mando español, como señaló su comandante Bustamante: “…nunca creimos tratasen de otra cosa que de reconocernos, estando ciertos se continuaba la neutralidad entre las dos naciones, como nos habían asegurado varios buques extranjeros que habíamos reconocido al efecto…

El mando español tomó la decisión de responder la afrenta al tiempo que el emisario inglés regresaba a su buque y una serie de andanadas inglesas anunciaba el inicio del combate.

Todo había sucedido rápidamente y, en el inicio de la lucha los atacados se defendieron bien y los cañones respondieron, pero a las 09,15 h. y en medio de una gran consternación la fragata “Mercedes” saltaba por los aires al explotar su pañol de munición: “…un golpe de fortuna de aquellos que deciden de las victorias sin arbitrio entre los hombres dio a nuestros adversarios la superioridad que en vano aguardaron hasta allí de sus mayores fuerzas, afligiéndonos, como fue el bolarse la mercedes que era la inmediata a nuestra popa…” .

La ventaja inglesa se multiplicó y el combate no era ya sino numantino. En esta situación, la fragata “Fama”, intentó escapar teniendo intacta su arboladura, pero no lo consiguió.

A las 10.00 Bustamante rindió la “Medea” ya desarbolada y sin gobierno, con el voto favorable de todos sus oficiales. La eficacia de las piezas inglesas de a 24 y carronadas de a 42, había resultado demoledora. La “Clara”, continuó batiéndose en solitario atacada por toda partes hasta que con grandes desperfectos, fue tomada poco tiempo después.

Aunque no se obligó a los oficiales a la humillante entrega del sable, la enseña británica ondeó encima de la española en las fragatas que se consideraron presas.

La fragata “Amphion” causante de la destrucción de la “Mercedes”, intentaba alcanzar el mayor número de supervivientes; entre cuarenta y cincuenta pudieron sobrevivir, todos los demás, más de trescientas personas, perecieron como así ocurrió con la familia del capitán de navío Alvear, segundo jefe de escuadra.

En el naufragio de la fragata fallecieron 249 marineros; los 51 supervivientes fueron hechos prisioneros y trasladados al Reino Unido, entre ellos el teniente de navío Pedro Afán de Rivera. El total de bajas españolas, aparte de los desaparecidos con la “Mercedes”, alcanzó la cifra de 20, siendo 80 los heridos, mientras que del lado inglés se registraron 2 muertos y 7 heridos.

Este hecho tuvo como consecuencia el final del acuerdo de paz de Inglaterra y España, y fue el preludio de la Batalla de Trafalgar.

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Descubrimiento, rescate y litigio

Los arqueólogos submarinos de la empresa “caza-tesoros” estadounidense Odyssey Marine Exploration descubrieron el mes de mayo de 2007, en la zona del golfo de Cádiz, el pecio de la fragata, cuyas 500 000 monedas de plata y oro (reales de a ocho y escudos, todos ellos de la época de Carlos IV y acuñados en Lima, Perú en 1803) y demás objetos fueron extraídos y llevados a los Estados Unidos, donde comenzó un litigio entre España y la empresa norteamericana por los derechos del hallazgo.

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En las operaciones de recuperación del pecio se utilizaron medios de última tecnología, robots de control remoto, sonar de barrido horizontal y equipos magnetométricos para rastrear zonas extensas. En los documentos del momento se bautizó el hallazgo con el nombre de “Black Swan Poject“, desligando el pecio de cualquier embarcación española.

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El 21 de septiembre de 2011, el Undécimo Tribunal de Apelaciones de Atlanta (Georgia) ratificó la orden de un Juez de Florida para que la empresa entregara el tesoro a España. Odissey entonces presentó un recurso contra la sentencia que obligaba a entregar el tesoro a España, el cual fue desestimado por el Tribunal de Apelaciones de Atlanta el 30 de noviembre de 2011.

En enero de 2012, en un fallo que no admitía recurso, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos rechazó el recurso de Odyssey Marine Exploration y obligó a la compañía a devolver a España las cerca de 500 000 monedas sacadas del pecio en 2007.

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Finalmente, el 25 de febrero de 2012, el tesoro de 17 toneladas fue trasladado por dos aviones Hércules del Ejército del Aire desde Florida a la base aérea de Torrejón de Ardoz.

El 30 de noviembre de 2012 se anunció en la Secretaría de Estado de Cultura, que el destino del tesoro sería el Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena. Apenas dos días después, el 2 de diciembre de 2012, el tesoro llegó a su destino.

Sin embargo, no todos los restos extraídos del pecio fueron devueltos inicialmente. Como consecuencia de la investigación judicial se supo que los responsables del Odyssey habían ocultado parte del tesoro en Gibraltar. Estos restos fueron finalmente entregados en julio de 2013 y llevados junto con los anteriores al museo Arqua de Cartagena.

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Meses después de la última entrega de material por parte de la Odyssey, el Tribunal del Distrito de Florida condenó a la compañía cazatesoros a pagar la mitad de las dos terceras partes del gasto de España en abogados por encontrarla culpable de mala fe y deslealtad durante el proceso. El tribunal consideró que Odyssey conocía la identidad del pecio expoliado y la ocultó, que entorpeció la investigación y la entrega de restos, y que contravino la ley de protección del patrimonio de España a sabiendas.

El MAN ha sido la sede la exposición «El último viaje de la fragata Mercedes. Un tesoro cultural recuperado».

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