Posteado por: zco1999 | 24 enero 2012

El accidente del USS Squalus: el primer rescate de la tripulacion de un submarino desde el fondo del mar

La mañana del 23 de mayo de 1939 el SS-192 Squalus, uno de los más modernos submarinos de la US Navy abandonaba el puerto de Porthmouth para su decimonoveno viaje de pruebas. A lo largo de la primera jornada la tripulación del USS Squalus, con una tripulacion de 5 oficiales, 51 marineros y tres inspectores civiles, había realizado diecisiete inmersiones se disponían a realizar otra más, la inmersión rápida o de emergencia, que debía realizarse en un máximo de 60 segundos hasta la cota de 30 m navegando con una velocidad inicial de 16 nudos en superficie.

A las 8:45, una vez que la nave se encontraba en la zona de pruebas, el comandante Oliver F. Naquin ordena la inmersión, la posición del submarina fue transmitida a la base, un protocolo habitual para que el submarino pudiera ser localizado en caso de accidente.

La maniobra parace ir según lo planeado. Cuando todas las luces del panel de inmersión estaban en verde, incluida la válvula principal de inducción encargada de suministrar aire a los diesel, da comienzo el llenado de los tanques de lastre y el submarino comienza su descenso. Ahora impulsado por los motores eléctricos alcanza los 15 m en menos de 60 segundos de forma satisfactoria. El segundo comandante dio entonces la orden de recuperar la posición de la nave a la cota de periscopio. Tan pronto empezaba a nivelarse, pudo escucharse un grito de alarma por el interfono: “¡Inundación en la sala de motores!“. El agua entra en grandes cantidades en la sala de los diesel. Sin embargo, todas las luces del cuadro de control continuaban en verde, señal de que las escotillas y comunicaciones con el mar estaban cerradas, pero en la cámara de mando resultaba obvio que entraba agua por la parte posterior pues la popa descendía con rapidez. El submarino se había quedado sin propulsión y comenzaba a descender.

El agua anegaba los compartimentos traseros de la nave y la escotilla que daba acceso a la sala de máquinas debía ser cerrada o todo el submarino se inundaria morirían. Veintiséis tripulantes murieron ahogados en estos primeros minutos aislados en la popa tras sellar la escotilla. Pero los problemas continuaban, el riesgo de explosión de las baterías en contacto con el agua de mar era muy alto, hasta que el electricista jefe logró cortar la energía.

El segundo comandante ordenó entonces el cierre de todas las puertas estancas y el vaciado del tanque principal de lastre. Por un instante pareció que cambiaba la posición del buque, pero el Squalus volvió a inclinarse hacia popa, deteniéndose únicamente al tocar fondo y quedando con la proa alzada en un ángulo de unos 12 grados. A oscuras, sin calefacción el Squalus apoyado en el fondo a 72 m con 33 supervivientes a bordo, una profundidad de la que nadie había sido rescatado. El comandante no autoriza la avacuación de los tripulantes por escape libre pues la temperatura del agua y la profundidad lo hacen demasiado peligroso. Deciden aguardar un rescate incierto. Una vez que el Squalus se diese por perdido, la Marina iniciaría una misión de auxilio de inmediato, por lo que ordenó que todos se tendieran en las literas a fin de economizar fuerzas y oxígeno. Se lanzó la baliza de señalización que permitía la unión telefónica y varios cohetes-bengala.

En la base la ausencia de noticias moviliza al submarino USS Sculpin, gemelo del Squalus, en su busca. Una vez sobre el Squalus pudieron comunicarse con sus tripulantes a través de un teléfono alojado en el interior de la boya de salvamento desplegada desde el fondo.

Momsen

El 25 de septiembre de 1925 el teniente  Charles “Swede” Momsen , al mando del S-1, participaba en las tareas de rescate del S-51 (hundido tras ser abordado por un mercante). Aquel día decidió poner en marcha un proyecto para salvar tripulaciones. La idea era simple, construir una campana que fuera bajada desde la superficie y fijada a una escotilla de escape del submarino siniestrado permitiendo el rescate de la tripulación. Realizó unos esquemas y los envió a través de la cadena de mando a sus superiores. Un año todavía aguardaba una respuesta.

El siguiente destino de Momsen fue la Oficina de Construcción y Reparación de la división submarina. Entre 1929 y 1934, mientras servía en la unidad de pruebas de seguridad submarina, diseñó el “pulmón Monsen” y realizó con éxito una inmersión a 200 pies, recibiendo por ello la medalla de servicios distinguidos. El pulmón Momsen era una bolsa de caucho que contenía sustancias químicas que reciclaban el aire exhalado retirando el venenoso CO2.

El pulmón Momsen.

Entre 1937 y 1939 llevó a cabo experimentos a diversas profundidades con una campana de rescate subacuático diseñada por él y modificada por el capitán de corbeta  Allan Rockwell McCann.

La campana de rescate subacuático Momsen-McCann.

El rescate

El buque de salvamento USS Falcon con su equipo de buzos llegó al lugar del hundimiento y trajo consigo la cámara de rescate Momsen-McCann. Aquel dispositivo acoplado a la escotilla del submarino accidentado permitiría la evacuación de siete personas, después, tras cerrar las escotillas del submarino y la cámara, ésta sería izada a la superficie como un ascensor para depositar a sus ocupantes en el barco de rescate. Pero esto era sólo teoría, puesto que la cámara jamás había sido probada.

La primera tarea fue localizar la posición exacta del submarino arrastrando un cable por el fondo hasta que este tropezara con la nave hundida. Una vez localizado los buzos descendieron hasta la cubierta del submarino que se encontraba a 72 m, una profundidad límite para la tecnología de inmersión de la época. La misión de los buzos era asegurar un cable a la escotilla para que la cámara descendiese sobre ella.
Todo estaba listo para comenzar la operación de rescate con la cámara. En su interior dos marineros controlarían los mecanismos de apertura y cierre y asegurarían su funcionamiento. La camara descendió hasta el submarino y se acopló a su escotilla. Los siete primeros tripulantes del USS Squalus subieron a bordo y la cámara comenzó el ascenso a la superficie.

El primer viaje demostró que la idea de Momsen era operativa, por primera vez en la historia se rescataban personas de un submarino hundido. De inmediato le sucedieron dos viajes más apurando con nueve marineros la capacidad de la cámara. En el cuarto viaje, sin embargo, la cámara se atascó al enredarse el cable guía. Momsem envía a otro buzo que consigue cortar el cable. Utilizando sólo el cable conectado a la parte alta de la cámara comienzan a subirlos. El único cable parecía no ser capaz de soportar todo el peso por sí sólo. Finalmente, y tras varias horas de incertidumbre, se logró izarla a mano mientras se vacían de agua los tanques de lastre de camámara para hacerla menos pesada. El lento proceso culmina en éxito pasada la media noche. Terminaba así la primera misión de rescate submarino de la historia naval.

La cámara Momsen-McCann sigue operativa en la actualidad.

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